Cuervo-Arango despliega su 'Paisaje' vital

'La Gotera', Arriondas, 2017. /  FOTOS: JOSÉ RAMÓN CUERVO-ARANGO
'La Gotera', Arriondas, 2017. / FOTOS: JOSÉ RAMÓN CUERVO-ARANGO

La naturaleza cobra protagonismo en una exposición con espacio para retratos y arquitecturas El fotógrafo gijonés inaugura una antológica en el Bellas Artes con un centenar de fotos en blanco y negro

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Con calma infinita, con la paciencia como virtud y con el ánimo de captar emociones para ponerlas sobre papel lleva una vida entera José Ramón Cuervo-Arango disparando sobre todo lo que le rodea, siempre con negativo, siempre en blanco y negro, con cámaras de diferente formato pero haciendo de la artesanía bandera y del cuarto oscuro una suerte de templo del amor al arte. Con esos mimbres ha tejido una carrera que ha llevado su obra a Francia, Alemania o EE UU, pero que siempre ha tenido en Asturias su lugar en el mundo. Por eso ayer se estrenó en el Museo de Bellas Artes de Asturias una exposición antológica con copias de imágenes captadas a lo largo y ancho de cuarenta años que se podrá visitar hasta el 5 de mayo. Son un centenar de instantáneas, todas copiadas por el propio artista durante más de un año de meticuloso trabajo en el laboratorio.

Las tres salas del área de exposiciones temporales acogen 'Mi paisaje', que así se titula la exposición, que se detiene en el rostro de un niño, en un peluche, en unos patucos, pero que sobre todo mira a estas geografías -que si una casa abandonada en Villaviciosa, que si las escaleras del monasterio de Obona, que si la sierra del Cuera o las nieves del puerto de Tarna- pero también transita otros territorios, dentro y fuera de España, de Palencia a Burgos pasando por la Bretaña francesa o el mítico espacio de Stonehenge.

Todos esas fotografías son obras en sí mismas. No se adscriben a series, a etapas, son simplemente momentos únicos y mágicos captados en negativo que se revelan ahora ante la mirada pública. Son, como le gusta decir a un satisfecho y feliz Cuervo-Arango, imágenes «construidas» en las que el punto de unión es él y su manera de sentir y emocionarse ante lo que ven sus ojos y es capaz de recoger su cámara. «Esta exposición es una declaración de amor a la fotografía», confesó ayer.

La muestra ha contando con la colaboración de la empresa TSK, la fundación bancaria Cajastur y el Ayuntamiento de Gijón, que han unido fuerzas para que se pueda editar un cuidadísimo catálogo. En la inauguración estuvo presente Carlos Siñeriz, de la obra social de la entidad financiera, que afirmó que después de varios años sin actividad cultural, la retoman ahora a través de proyectos como este, en el que colaboran con otras instituciones.

Alfonso Palacio, director del Bellas Artes, destacó, por su parte, la apuesta del espacio cultural por la fotografía y por los creadores contemporáneos y anunció que, de la misma manera que en este 2019 se ha dedicado una retrospectiva a Cuervo-Arango, el próximo año se repetirá la jugada con un pintor asturiano. El objetivo es organizar una antológica cada año.