La España del último medio siglo, en miles de negativos

La silueta de Miquel Molins, proyectada sobre cuatro de las fotos de Paco Gómez expuestas en Oviedo. / PABLO LORENZANA
La silueta de Miquel Molins, proyectada sobre cuatro de las fotos de Paco Gómez expuestas en Oviedo. / PABLO LORENZANA

La sala de exposiciones Sabadell-Herrero acoge la muestra de fotografía 'Archivo Paco Gómez. El instante poético y la imagen arquitectónica'

A. VILLACORTA OVIEDO.

La ambiciosa exposición de fotografía que ayer inauguró la sala de exposiciones Sabadell-Herrero remite a aquella frase lapidaria de Alfonso Guerra: «A España no la va a reconocer ni la madre que la parió». Porque la muestra es «una prueba de cómo ha cambiado este país en medio siglo, un recorrido por la historia de los últimos cincuenta años», en palabras de Miquel Molins, presidente de la Fundación Banco Sabadell. Decenas de imágenes capturadas por el objetivo de Francisco Gómez (Pamplona, 1918-Madrid, 1998), uno de los grandes del intenso proceso de renovación que sufrió la fotografía española de mediados del XX.

La exposición se ha titulado 'Archivo Paco Gómez. El instante poético y la imagen arquitectónica', porque «en Gómez conviven Paco y Francisco», explicó el comisario de la muestra, Alberto Martín. Y esos dos mundos se conjugan aquí, unidos para ofrecer una visión global de un archivo compuesto por miles de negativos que fue donado a la Fundación Foto Colectania por sus herederos en 2001.

Cuándo
Hasta el 21 de julio.
Dónde
En la sala de exposiciones Sabadell-Herrero (calle Suárez de la Riva, 4, Oviedo). Entrada libre.
Horarios
De lunes a sábado, de 11 a 14 y de 17 a 21 horas. Domingos y festivos, de 11 a 14 horas.

La primera es la de su faceta «de autor, de amigo, de colega que formó parte de algunos de los principales movimientos y colectivos fotográficos surgidos a partir de los años cincuenta: el grupo Afal, La Palangana o La Escuela de Madrid». Una etapa en la que intenta captar «el instante poético que suspende el tiempo y traspasa lo real. Un trabajo que se sitúa entre el realismo y la abstracción, la fotografía subjetiva y el neorrealismo».

La segunda, ya Francisco, es la de «su producción profesional en el ámbito de la fotografía de arquitectura y las colaboraciones editoriales», donde incide de manera especial esta muestra compuesta por trescientas piezas entre fotos y materiales como publicaciones. Entre ellos, más de cuarenta portadas de la revista 'Arquitectura' firmadas por él.

Imágenes que transmiten al espectador «un realismo casi existencial, de belleza y asombro ante las obras», a través de «juegos de luces y sombras, quiebros de esquinas, perspectivas insólitas, tapias y escaleras». Una afortunada conjunción en la que «la arquitectura excepcional que se hizo en aquella época encontró un fotógrafo excepcional» que, «además de acercarse a su realidad poética oculta», documentó como nadie el nacimiento del urbanismo, el ocio o el éxodo del campo a las ciudades.