Expresionismo abstracto para el verano

Expresionismo abstracto para el verano
'Number 6', 1957, collage sobre cartón de Esteban Vicente.

El Bellas Artes acogerá la exposición 'Guerrero/Vicente' que acaba de inaugurarse en Segovia

M. F. ANTUÑA

Acaba de abrir sus puertas en Segovia y en el verano su destino será Asturias (20 de junio, 22 de septiembre) antes de viajar a Granada. La exposición 'Guerrero/Vicente', coproducida por el Centro José Guerrero de Granada, el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia y Acción Cultural Española, con la colaboración del Bellas Artes de Asturias, pone en relación la obra de los dos únicos pintores adscritos a una de las corrientes artísticas más destacadas del siglo XX: el expresionismo abstracto americano.

Esteban Vicente nació en 1903 (Granada) y José Guerrero en 1914 (Turégano, Segovia) y tradicionalmente han sido estudiados de forma individual; ahora se altera esa dinámica y se ponen de manifiesto sus similitudes. Uno se anticipó al otro por razones de edad en su camino artístico, pero ambos estudiaron en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y viajaron a París, sintieron una especial atracción por Matisse, por el cubismo, por la Escuela de París. Pero ambos se casaron con mujeres norteamericanas y eso les hizo llevar sus pasos hacia EE UU, el primero en 1936 y en 1949 el segundo. Allí, en 1950, se produjo el punto de inflexión. Para Esteban Vicente fue a través de la exposición 'Talent 1950', para la que fue seleccionado; para José Guerrero, llegar al Greenwich Village, donde estaba establecida una importante colonia de artistas y donde comenzó a tratar con agentes que le condujeron hasta la galerista Betty Parsons. Llegará después su relación con De Kooning, Rothko, Kline, Motherwell, Guston, Newmann y Pollock, lo que les convierte en fieles seguidores del expresionismo abstracto norteamericano.

La obra de ambos se revela, pues, en esta exposición que llegará a Oviedo en junio y que reúne 60 obras procedentes de una veintena de museos y colecciones privadas.

Con sus diferencias estilísticas, los dos creadores tuvieron una común preocupación por el color y un recorrido paralelo. En él, con tres puntos señalados, se centra la recién estrenada muestra. Para los dos españoles el viaje artístico se inició desde lo figurativo, con escenas rurales y urbanas, para ir paulatinamente tendiendo hacia la abastracción, al que dan el salto definitivo en los primeros años cincuenta y alcanzar la plena madurez en los setenta, cuando asumen de maneras diferentes la pintura de los campos de color.