Formas que toman cuerpos
La artista brasileña muestra en la galería ATM el resultado de una residencia desarrollada durante los meses de junio y julio de este año
Sahatsa Jauregi (Itaparika, Brasil, 1984) aterrizó en Gijón este verano para desarrollar durante dos meses un trabajo escultórico que, hasta hoy, se ha ... desplegado como en un jardín de hierro fundido por la gijonesa galería ATM. Sugerentes y orgánicas, sus esculturas se expresan con la contundencia de la línea recta y la solidez de los volúmenes cerrados. Pero en ellas, entre aristas y huecos, se esconde una reflexión profunda sobre la manera en que el cuerpo femenino se hace presente, ocupa lugar, resuena o se repliega en su interacción con el espacio que habita.
Entregada a la materia y a su exploración, la artista ha compuesto la exposición 'Flex plex' a base de grandes esculturas que aportan «una visión abstracta y geométrica del volumen humano», explica la comisaria, Cristina Ramos. «Las esculturas de Jauregi presentan vacíos abiertos que esperan, que contienen y al mismo tiempo revelan la quietud de la forma», continúa. «Estos espacios intersticiales, abiertos a la interacción con el espectador, sugieren la posibilidad de algo que está por llegar, un vacío que puede ser significado o experiencia». Así, las piezas parecen expresarse a través de lo que no se ve, como si cada ausencia fuera a la vez una invitación y una promesa.
Sahatsa Jauregi deja que el visitante complete los vacíos sin darle todas las respuestas, proponiendo un discurso a medio camino entre la figuración y la abstracción, entre la presencia y la ausencia, entre lo reconocible y lo insinuado. Su trabajo se completa en relación con el espacio y se engrandece cuando lo inunda la luz, proyectando sombras que parecen prolongar sus contornos y que generan un juego lumínico que convierte cada desplazamiento del visitante en una variación perceptiva.
«'Flex Plex' propone una experiencia escultórica que no busca imponer una forma cerrada, sino abrir un campo de relaciones sensibles entre cuerpo, objeto y espacio», describe Ramos, que «traza un territorio ambiguo donde la escultura se convierte en cuerpo posible y en arquitectura afectiva».
Sus esculturas ensayan «otras formas de presencia, otras formas de estar, que desafían la pasividad de la figura femenina y proponen cuerpos activos, construidos, inacabados, en constante transformación». En esa búsqueda, Jauregi no solo replantea lo que entendemos por representación corporal, sino que invita a imaginar otras corporeidades, otros modos de habitar y ser habitados por los espacios. Sus obras, más que objetos, funcionan como interlocutores silenciosos que acompañan al espectador en un recorrido íntimo, cambiante y lleno de resonancias.
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