El Jovellanos de Goya regresa a casa

Retrato de Jovellanos realizado por Goya en 1798. / COLECCIÓN MUSEO DEL PRADO
Retrato de Jovellanos realizado por Goya en 1798. / COLECCIÓN MUSEO DEL PRADO

Realizado en 1798, en plena madurez del pintor, es una de las joyas de la pinacoteca nacional Gijón albergará en su principal museo la genial pintura para conmemorar el bicentenario del Prado

PACHÉ MERAYO GIJÓN.

Es una de las joyas de la corona. Uno de los cuadros más bellos de los muchos que dejó en herencia Francisco de Goya. Cargado de significados, de luz, huellas, referencias y múltiples lecturas, el principal retrato que el de Fuendetodos hizo de Jovellanos volverá a casa. Al palacete cerca del mar donde nació, hoy convertido en el museo de su ciudad y donde nunca fue expuesto al público. Vendrá para celebrar el bicentenario de la creación del Museo del Prado, entre cuyos tesoros se encuentra. Será el año que viene, a partir de noviembre. Del día 11 al 8 de diciembre.

Este magnífico retrato, que se cree fue pintado en Aranjuez en abril de 1798 y que presenta a Jovellanos en su calidad de Ministro de Gracia y Justicia, precisamente para celebrar ese nombramiento, es el segundo que el aragonés realizó de don Gaspar. El primero, que le dedicó por encargo personal del propio ilustrado y fue llevado a la tela siendo aún muy jóvenes sus pinceles, reposa en el Museo de Bellas Artes de Asturias, donde aún se busca la identidad de la mujer que apareció bajo sus trazos al hacerle una radiografía.

A diferencia de este que volverá ahora a Gijón, en el que Goya recrea a Jovellanos con un escenario real, sobrio y reflexivo ante su mesa de trabajo, con la cabeza apoyada en la mano y envuelto en numerosos documentos, el que se conserva en Oviedo representa al retratado con un escenario, el arenal de San Lorenzo, que no es el que tenía el ilustrado a su espalda en el momento de ser pintado. Se aprecia fácilmente que es una estampa artificial de la escena que se capta y que Goya quiso añadir, probablemente por indicación de Jovellanos, al que consideraba su protector. La diferencia entre ambos cuadros es tal que no parecen de la misma mano, aunque ya en aquel 1780-83 (que todavía hay dudas sobre su datación) en que fue pintado el primero, Goya empezaba a parecerse al genio que ha traspasado la capa de todos los tiempos. Motivo por el que se expone con todo orgullo en la pinacoteca regional. Precisamente en sus salas se dio el primer paso de la celebración bicentenaria del Museo del Prado, dentro de su programa puertas afuera, cuando fue expuesta la selección 'Arte y mito', en la que se mostraban los dioses pintados y esculpidos de sus colecciones.

El Revillagigedo y el CCAI acogieron el famoso cuadro en dos citas conmemorativas

La celebración del museo nacional, que se extenderá por 30 ciudades españolas, con diferentes programas expositivos y diversos préstamos de obras de maestros de la pintura, hará parada nuevamente en Asturias, pero el turno será ahora de Gijón. La ciudad en la que nació Jovellanos y a la que vuelve con ese gesto y esa actitud que los especialistas han relacionado con un autorretrato del propio Goya, 'Capricho 43, o El sueño de la Razón produce monstruos', publicado en 1799 y probablemente realizado en fechas cercanas al retrato de Jovellanos.

Cuando este sea colgado de las paredes del Museo que lleva su nombre será la primera vez que se expondrá en ellas a la mirada pública, pero no la primera que viaja desde Madrid. En 1998 fue, junto al retrato de la Condesa de Chinchón, la joya de la exposición 'Jovellanos, Ministro de Gracia y Justicia', que dirigió en la sala mayor de toda Asturias, la del Centro de Cultura Antiguo Instituto (CCAI), el desaparecido historiador Gonzalo Anes. Dedicada íntegramente a Goya, fue inaugurada por los Reyes y se convirtió en uno de los acontecimientos culturales más notables del año.

En 2011 regresó. no sin dificultades. Se celebraban los doscientos años transcurridos desde la muerte del ilustre prohombre, pero el Prado no quería romper la máxima que gobierna las principales obras del Museo, que no pueden salir de sus salas dos veces en lo que ellos consideraban «tan poco tiempo».

Pero la intervención de Plácido Arango, siendo entonces presidente del Patronato de la pinacoteca nacional, logró que finalmente el retrato participara de la muestra que se dio en llamar 'La luz de Jovellanos' y que tuvo lugar en el palacio de Revillagigedo, muy cerca de donde el próximo año podrá volver a ser admirado mostrando por qué, tras esta representación de Goya, el ilustrado empezó a ser apodado «el melancólico».

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