El juzgado de Tineo investiga la restauración fallida de las tallas románicas de Rañadorio

El altar con las figuras tal y como quedaron después de la restauración. /
El altar con las figuras tal y como quedaron después de la restauración.

La Fiscalía ve indicios de delito contra el patrimonio tras estudiar la demanda de 2018 de la Asociación de Conservadores y Restauradores de España

MIGUEL ROJOGIJÓN.

Los bienintencionados brochazos que transformaron tres obras de arte asturianas en un «esperpento» -así lo califica la Asociación de Conservadores-Restauradores de España- siguen trayendo cola más de un año después de haber sido ejecutados. Finalmente, la polémica reparación pictórica de las tres tallas románicas del siglo XV y XVI de la ermita de Rañadorio, entre Tineo y Salas, ha terminado recalando en sede judicial. La Fiscalía del Principado de Asturias presentó el pasado mes de abril una denuncia ante el Juzgado de Tineo al observar indicios de un delito contra el Patrimonio en la actuación realizada, presuntamente, por una particular -María Luisa Menéndez, estanquera en La Espina- sobre las tallas de Santa Ana acompañada por la Virgen y el Niño, la de María y Jesús y una tercera, una imagen de San Pedro.

La intervención 'artística' fue realizada con óleos, barnices y productos sintéticos con el visto bueno -según la presunta autora- del párroco a cargo de la ermita, Arturo García, conocido por sus incursiones en la política, suspendido 'a divinis' por la Iglesia durante tres años por presentarse a las elecciones de 2011 y destinado posteriormente a Salas. ¿El resultado? Las vetustas tallas románicas, que habían perdido en buena parte su policromía y se veían viejas y deterioradas, lucen desde entonces con unos vivos colores que recuerdan más a unas figuras de belén o unos muñecos 'click' que a unas esculturas románicas.

El juzgado investiga el asunto desde que la Fiscalía de Asturias presentó la mencionada denuncia, a raíz de una demanda interpuesta a su vez por la Asociación de Conservadores-Restauradores de España, que preside Fernando Carrera. «Es una buena noticia que la Fiscalía haya iniciado las diligencias, porque este tipo de delitos quedan muchas veces sin investigar», valoraba ayer Carrera. Porque, en su opinión, «no es lo habitual, y como asociación queremos que este tipo de demandas salgan adelante para crear una sensación de que estas actuaciones, que se repiten demasiado, son delito, y como tal deben ser castigadas». Carrera celebraba ayer, por otra parte, la reciente restauración -profesional esta vez- del San Jorge de Estella, que había sufrido una 'reinterpretación artística' similar a la asturiana y a la más famosa de Borja, que ha hecho de su 'Ecce homo' un reclamo turístico.

La Fiscalía asturiana, que tuvo en cuenta las reclamaciones de la asociación que preside Carrera, recomendaba al juzgado la toma de declaración a la presunta autora de los arreglos de Rañadoiro y al párroco responsable de la ermita, pues la intervención no había sido autorizada ni por Patrimonio ni por el Arzobispado. «Tenían mucha falta de pintarse. Las pinté como pude con los colores que me parecieron y a los vecinos les gustó», se defendía en su día la presunta autora de la fallida restauración en declaraciones a este periódico. Una actuación que puso en el mapa mediático nacional la pequeña ermita y propició que el consejero de Cultura del Principado, Genaro Alonso, anunciase la apertura de un expediente del que aún no ha trascendido resolución alguna.

Así las cosas, habrá que ver si el Juzgado de Tineo decide abrir juicio oral contra alguno de los implicados o si todo queda en nada y regresa al ámbito de lo administrativo. La Asociación de Conservadores-Restauradores de España considera que se trata de «una infracción administrativa por expoliación o un delito penal por daños en bienes de valor histórico» y recuerda que la Ley de Patrimonio Clutural contempla la expropiación en caso de incumplimiento del deber de conservación, que en este caso recae en la Iglesia.