Luigi Ghirri, un topógrafo de lo cotidiano

Escena de una calle de Módena captada por Ghirri en 1973 y positivada en 1979. /  LEGADO DE LUIGI GHIRRI
Escena de una calle de Módena captada por Ghirri en 1973 y positivada en 1979. / LEGADO DE LUIGI GHIRRI

Situada «en las antípodas del sunami narcisista de Instagram», la obra del fotógrafo italiano se forjó a contracorriente

MIGUEL LORENCI MADRID.

El italiano Luigi Ghirri (Scandiano, 1943-1992) es toda una rareza en la fotografía europea de la segunda mitad del siglo XX. Al margen de las tendencias dominantes por voluntad propia, con un universo limitado al entorno de la ciudad de Módena y ensimismado en la rareza de lo cotidiano, eligió el color cuando el blanco y negro imperaba como paradigma del arte fotográfico. Dedicó las dos últimas décadas de su corta existencia a retratar la vida sencilla de la gente corriente, sus casas y su ocio, sin aspavientos ni alharacas formales, técnicas o conceptuales.

Con 27 años dejó su profesión de topógrafo para convertirse en fotógrafo, «pero siguió trazando mapas de la vida cotidiana con sus imágenes». Así lo asegura James Lingwood, comisario de 'El mapa y el territorio', la primera monográfica realizada fuera de Italia de este atípico fotógrafo a contracorriente y que el Museo Reina Sofía acoge hasta enero. Lingwood sitúa la intimista, poética y aparentemente anodina obra de Ghirri «en las antípodas del sunami narcisista que vivimos en Instagram».

Ha reunido más de 250 imágenes realizadas por este fotógrafo de culto entre fotógrafos, desconocido del gran público pero consagrado por la crítica. Su empeño fue «ser un artista, no un fotógrafo serio», explica el comisario de la primera exposición de Ghirri con un número tan significativo de obras. Casi todas son de la década de 1970, un «período crítico de expansión de los suburbios, de cambios económicos, sociológicos y políticos, de emergencia del arte conceptual, de generalización del pop y sus estrategias apropiacionistas», destaca Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía.

Es la época en la que Umberto Eco publica 'Apocalípticos e integrados', Gillo Dorfles teoriza sobre el 'kitsch', se inicia el delirio consumista y el 'arte povera' toma el relevo del neorrealismo. Pero en ese marasmo «Ghirri va por libre y crea otra cosa, una obra muy personal, altamente original y con una visión irónica que refleja a la clase media», según Borja-Villel.

Se sirve Ghirri de las herramientas y los procedimientos de cualquier aficionado a la foto. Utiliza una pequeña cámara Canon y película 'Kodachrome' que revela en las mismas tiendas que el común de los mortales y en formatos pequeños y medianos. Empieza a retratar los espacios periféricos de Módena, en Reggio Emilia, donde vivió y trabajó, y presenta en 1979 su primera gran exposición, 'Vera Fotografia', en Parma. Será el inicio de «un corpus de obras sin parangón en la fotografía artística dominante en aquel período», según Lingwood.

Las claves

Recorre un territorio que se transforma a medida que surgen nuevas formas de vivienda, ocio y publicidad. «Me interesan la arquitectura efímera, el mundo de provincias, los objetos que todo el mundo define como 'kitsch', pero que para mí nunca han sido tal cosa, sino objetos cargados de deseos, sueños y recuerdos colectivos», dice este fotógrafo de ventanas, espejos, estrellas, palmeras, atlas, libros, museos y personas vistas a través de otras imágenes. «Se mantuvo fuera del epicentro, alejado de lo que ocurría en la fotografía en Milán o Roma, y encantado con su papel de fotógrafo de provincias», sostiene el comisario. Destaca también su decidida apuesta por el color «cuando era sospechoso por su proximidad a la publicidad». «Hago fotos en color, porque el mundo real es en color y porque el cine en color ya ha sido inventado», se reivindicó Ghirri. Entiende la fotografía como «una gran aventura por el mundo del pensamiento y la mirada», como «un viaje inacabable por lo grande y lo pequeño, por las variaciones, a través del reino de las ilusiones y las apariencias, un lugar de multitudes, laberíntico y especular».

La selección de obras retoma la «cartografía poética» de su muestra de 1979, que en catorce series temáticas que compendiaban de los lugares transitados por Ghirri. El Reina Sofía organiza la muestra en colaboración con el Museum Folkwang de Essen, la galería Jeu de Paume de París y el Instituto Italiano di Cultura y la Universitá degli Studi di Parma.

 

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