La liberadora paleta de Manuel Castillo

Manuel Castillo, junto al díptico 'Refugio II' que cierra el montaje en Italcable. /Salvador Salas
Manuel Castillo, junto al díptico 'Refugio II' que cierra el montaje en Italcable. / Salvador Salas

El periodista salta de la palabra a la pintura con una obra a caballo entre la abstracción expresionista y la figuración informal

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«La pintura me ha liberado de muchas tensiones, me ha abierto a nuevos mundos y me ha permitido conocerme mejor». Lo dice agradecido y satisfecho Manuel Castillo (Málaga, 1966), periodista de larga trayectoria, director del diario 'Sur' y exdirector de Colpisa, que decidió no hace mucho alternar la imagen con la palabra e iniciar desde la nada su andadura plástica. 'Desde cero' se titula su primera muestra pictórica, que la sala malagueña Italcable abre este jueves. Exhibe sus series de acrílicos sobre tela y papel, un total de 24 piezas en las que a través del expresionismo abstracto y la figuración informalista muestra «desiertos, océanos y casas, pero también mis paisajes interiores».

La paleta y la tela han resultado «más que liberadoras» y han permitido a Castillo «descubrir nuevos mundos emocionales y expresivos». Todo comenzó hace tres años por «una necesidad de cambio personal» impulsada por la lectura de Edmond Jabès, escritor de quien Castillo aprendió que «la experiencia del desierto es también la escucha, la extrema escucha». El atormentado y poético narrador egipcio ha sido una de las fuentes de inspiración de Castillo, cuya pintura evoca a Tàpies o Mark Rothko y a maestros del expresionismo abstracto y de la escuela de Nueva York como Esteban Vicente.

«Pintar ha sido un reto personal que me ha cambiado, me ha librado de muchas tensiones y me ha permitido derribar muros de estrés y de limitaciones expresivas» Manuel CAstillo

Autodidacta en la plástica, entiende Castillo la pintura como una aventura de introspección en la que se resalta el concepto del viaje, de un camino que va más allá del fin. Sus obras son «un espejo en un recorrido personal» que le han permitido «conocerme mejor y expresar muchas cosas que no podía expresar con la palabra, de forma más rica, profunda y distinta». «Pintar ha sido un reto personal que me ha cambiado, me ha librado de muchas tensiones y me ha permitido derribar muros de estrés y de limitaciones expresivas», se felicita.

Comenzó con pequeños formatos, bocetos y dibujos que realizaba en cualquier lugar y ha pasado de los pequeños formatos a telas de casi cuatro por dos metros en las que trata de casar «pasión, estructura, espontaneidad y planificación». Ha acabado por instalar en casa un pequeño estudio donde da rienda suelta a lo que hoy es una pasión.

Otra de las obras de Manuel Castillo.
Otra de las obras de Manuel Castillo.

«A otros les da por correr maratones como vía de autoexploración, pero yo hago ese viaje terapéutico, ese ejercicio heroico que es conocerse a uno mismo, a través de la pintura», concluye.

Comisariada por RoutArt, la exposición reúne las piezas que jalonan la primera aventura plástica de Castillo, en la que las pinturas no son el fin del proceso, «sino un camino subversivo hacia al descubrimiento personal». «Sin ningún conocimiento previo, inicié un proceso de observación, contemplación y aprendizaje para poder simplemente pintar y utilizar mis manos y, con ellas, las herramientas para conectar así con el hombre artesano», explica Castillo.

«Sin ningún conocimiento previo, inicié un proceso de observación, contemplación y aprendizaje para poder simplemente pintar y utilizar mis manos y, con ellas, las herramientas para conectar así con el hombre artesano» Manuel CAstillo

«Tras los cuadros que Castillo expone -exponiéndose él mismo- hay una historia personal de interés humano pero indisociable del enorme interés artístico», destaca el arquitecto Salvador Moreno Peralta en el catálogo de la muestra. Habla de «una planificación cromática programada, disciplinada y rigurosa dentro de una tensión febril». Celebra además «una obra mucho más madura de lo que cabría esperar de una ópera prima».

«Castillo plasma esa frontera entre lo amateur y lo profesional, entre lo deseado y lo obligado, una confrontación de vocaciones entre el oficio que nos adjetiva, objetiva y encasilla, y esa pasión que surge en mitad del camino con la fuerza morbosa y desgarrada de un amor imposible», concluye Moreno Peralta.

Una de las obras de la muestra pictórica.
Una de las obras de la muestra pictórica.

La muestra, integrada en el programa de otoño de RoutArt, estará en cartel hasta el 1 de noviembre en la Sala Italcable, sede de la Universidad Internacional de Andalucía. Realizada con la colaboración de la Fundación Unicaja y la propia UNIA, es una iniciativa de difusión de arte contemporáneo y patrimonio artístico en Málaga, a través de exposiciones y rutas con ilustres cronistas del mundo del arte y la cultura.

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