Muere Manuel Calvo, el pintor del arte concreto

Calvo, en el Evaristo Valle. /  E. C.
Calvo, en el Evaristo Valle. / E. C.

PACHÉ MERAYO

Asturiano de Oviedo, Madrid, Sao Paulo y París. Testigo y parte del nacimiento del arte geométrico que conectó España con las vanguardias de la más avanzada Europa, moría ayer en Madrid Manuel Calvo, el reputado creador que hasta hace bien poco mantenía la mente lúcida y despierta de su juventud. Ya había cumplido los 84 inviernos (Oviedo, 1934) y muchos atrás se había convertido en uno de los padres del llamado arte concreto, un paso más allá de la geometría con la que dio sus primeros pasos internacionales. Esos pasos que le llevaron a los principales museos. El Reina Sofía le tiene entre sus principales, pero también el de Arte Contemporáneo Universidad de Sao Paulo, el de Arte Moderno de Río de Janeiro, el de Caracas, México y entre otros muchos, incluidos los asturianos, el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid.

Su última exposición en Asturias le llevó al Museo Evaristo Valle, donde colgó en 2015 su obra en blanco y negro, esa que seguía sus dos mandamientos: rechazar toda relación con lo natural, lo objetivo y lo simbólico, y destacar la línea y el mapa de la superficie, relegando al color a un segundo o, incluso, un innecesario plano. El movimiento del que fue líder hizo doctrina en los 40 en la Francia más moderna y fue Manuel Calvo uno de los que lo importaron a España en mitad de siglo XX.

Amigo de Alejandro Mieres, fallecido el pasado mes de febrero, fue un artista polifacético, de amplia trayectoria viajera, investigadora, artística y expositiva. Su muerte deja un vacío en el mundo del arte.

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