El Museo del Prado reivindica el 'Guernica' del siglo XIX

'El fusilamiento de Torrijos', de Antonio Gisbert./  E. C.
'El fusilamiento de Torrijos', de Antonio Gisbert. / E. C.

'El fusilamiento de Torrijos', emblema contra el autoritarismo, es el único cuadro encargado por la pinacoteca en sus 200 años de historia

MIGUEL LORENCI MADRID.

En la celebración de su bicentenario, el Museo del Prado reivindica la relevancia de 'El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga' (1888), la tela de Antonio Gisbert (1834-1901) concebida como símbolo de heroicidad y fraternidad, en defensa de la libertad y de la lucha contra el autoritarismo. «Es el 'Guernica' del siglo XIX», dice Miguel Falomir, director del museo que presentó el descomunal y conmovedor lienzo de Gisbert como la joya de la muestra 'Una pintura para una nación', en cartel hasta el 30 de junio.

«Es la única pintura encargada por el Prado en sus dos siglos de historia», añade Javier Barón, jefe de conservación de pintura del siglo XIX y comisario de la exposición. Hace notar que, «como el 'Guernica', se pintó por encargo del Gobierno». Tiene una dimensión descomunal -casi cuatro por seis metros-, y es «un poderoso símbolo de la libertad y contra los abusos del poder». «Es una pintura para una nación libre», comenta Falomir, recordando que la obra mayor del llamado «pintor de las causas perdidas» fue un encargo de Sagasta al inicio del sexenio revolucionario (1868-74) y contra la arbitrariedad absolutista de Fernando VII.

40.000 pesetas

«Voy a morir, pero voy a morir como mueren los valientes», escribió el general a su mujer Luisa

El lienzo de Gisbert «simbolizó la España más progresista hasta el franquismo», destaca Falomir. Recuerda que en los salones de muchas viviendas había un grabado del cuadro, «como ocurriría años más tarde con el 'Guernica'». Barón señala que glosaron la simbólica pintura Machado, Lorca, Cossío y Ramón Gómez de la Serna, que aparece en pasajes de novelas más contemporáneas de Juan Marsé, Rafael Chirbes y Javier Marías, y que fue recreada por el Equipo Crónica.

Junto a 'Los comuneros'

El museo pretende devolver toda su relevancia a la tela cuando se cumplen 80 años del final de la Guerra Civil y los 150 años de la nacionalización de las colecciones reales. La portentosa obra de Gisbert se exhibe confrontada a otro de su grandes lienzos históricos, también cargado de simbolismo político: 'La ejecución de los comuneros de Castilla' (1860), el épico retrato de Padilla Bravo y Maldonado que se conserva en el Congreso de los Diputados.

Gisbert recorrió las playas de Málaga y localizó a descendientes de los fusilados, y con las fotos de estos pintó los rostros de algunos de los asesinados. El cuadro es de una estremecedora veracidad y su capacidad de emocionar y conmover ha sido comparada con la de 'Los fusilamientos' de Goya y el 'Guernica' de Picasso.

«Voy a morir, pero voy a morir como mueren los valientes», escribió el general José María Torrijos (1791-1831) a su esposa Luisa el último día de su vida, el 11 de diciembre de 1831. Junto a él fueron asesinados, entre otros, Manuel Flores Calderón, expresidente de las Cortes, Francisco Fernández Golfín, exministro de la guerra, y el teniente británico Robert Boyd, quien había combatido en Grecia con lord Byron por la libertad. «Se les pasó por las armas por defender las libertades, contar el abuso del poder», constata Javier Barón. Horas después de su sentida y postrera carta, el «caballero entre los duques, corazón de plata fina», como lo describió García Lorca en 'Mariana Pineda', fue fusilado ante el mar malagueño.