Ocho horas diarias de fragua, forja y fuego con el maestro

Con los alumnos de su taller de AlNorte en Arcelor. /  JOSÉ SIMAL
Con los alumnos de su taller de AlNorte en Arcelor. / JOSÉ SIMAL

Martín Chirino dirigió un taller de AlNorte al que asistieron varios alumnos que hoy cuentan con proyección nacional

A. A. RODRÍGUEZ GIJÓN.

Fue en el marco de AlNorte 2006 donde el gran Martín Chirino dirigió el taller artístico más largo y fructífero de los cincuenta que se llevaron a buen término en las sucesivas ediciones de la Semana de Arte Contemporáneo de Asturias, con un amplio número de maestros españoles. Fue en las instalaciones de Arcelor, entre el 7 y el 16 de diciembre de aquel frío invierno asturiano, donde diecisiete artistas españoles de distintas generaciones tuvieron la fortuna de trabajar codo con codo, durante ocho horas diarias y diez días consecutivos, con el fallecido artista canario, sin duda, el escultor más importante del panorama español de los últimos cincuenta años.

Aquella hermosa aventura, que se tituló 'Escultura: arte y Pasión', permitió configurar numerosas actividades teóricas y prácticas mediante una programación intensiva, ofreciendo respuestas a las intenciones finales del arte. La iniciativa, sin parangón en nuestro país, sirvió para pensar, trabajar y crear esculturas individual y colectivamente, y para compartir la experiencia creativa explorando los materiales e inventando formas, volúmenes, vacíos y espacios, entendiendo el proceso y analizando los resultados. Así, se 'fundieron' múltiples puntos de vista y se contrastaron numerosos asuntos de interés escultórico, en un 'diálogo generacional' que coincidía plenamente con la filosofía fundacional de AlNorte: educar comunicando y comunicar educando.

La mayoría de los alumnos de aquel mítico AlNorte son hoy artistas con proyección nacional. Nombres como Mayte Alonso, Mercedes Cano, Beatriz Carbonell, Esther Cuesta, Teresa Monforte, Agustín Serisuelo, Antonio Sobrino, Mar Solís o Alfredo Zubiaur gozan ya de una amplia experiencia que se 'forjó' en los días y noches de Gijón, bajo el cuidado de los conceptos chirinescos. Y tras aquel taller inolvidable surgieron dos exposiciones colectivas, la primera en el Museo Antón de Candás y la segunda en la Fundación ArtSur de Madrid. En 2007, además, se presentó una excepcional exposición individual de Martín Chirino en el gijonés Museo Barjola, donde se celebró una síntesis de su carrera con cinco grandes esculturas y tres grabados de distintas etapas.

En AlNorte 2006, fragua, fuego, trazo y materia sirvieron a Chirino para incitar a aquellos jóvenes a pensar, trabajar y crear compartiendo la experiencia y dando rienda suelta a sus libertades individuales, incentivando misterios, presencias, formas, espacios, oquedades, levedades y enérgicas pasiones entre la fragua, el calor, las radiales y los yunques, ensayando nuevas técnicas y haciendo reflexiones sobre los principios y fines del proceso escultórico. El resultado, una original lectura colectiva que, pese a su heterogeneidad, desveló el equilibrio comunicativo entre la impronta del maestro y la fuerza de cada autor. Bajo la hegemonía de la abstracción tridimensional fluyeron ideas tan sobrias como poéticas, patentando una y otra vez ese 'menos es más' miesiano que Chirino planteaba siempre como piedra filosofal. Aquel proyecto se completó gráficamente, las exposiciones se acompañaron con las fotografías que realizó diariamente José Simal para EL COMERCIO y con los vídeos grabados durante aquellos días en el programa 'Visionar-t', de Canal 10, editando un auténtico hervidero de emociones. Los conocimientos éticos de Chirino y la contundencia estética de sus alumnos dibujaron el espacio con una intensa colección de hierros y purezas que merece la pena recordar en este triste momento.