De paseo por un Van Gogh

El dormitorio de Vincent van Gogh en Arlés en una de las proyecciones de la exposición /  R. C.
El dormitorio de Vincent van Gogh en Arlés en una de las proyecciones de la exposición / R. C.

Más de 3.000 imágenes en movimiento facilitan una grata inmersión en la obra del genio en una exposición en Madrid

MIGUEL LORENCI MADRID.

Vincent van Gogh (1853-1890) quizá alucinara al comprobar qué se puede hacer hoy con sus cuadros. Siglo y cuarto después de su muerte es posible pasearse por sus paisajes, penetrar en su habitación en Arlés y disfrutar de sus autorretratos a tamaño descomunal y en un único espacio. Es lo que propone 'Van Gogh Alive - The Experience', una grata inmersión multimedia en el colorista universo del inestable y atormentado genio del pelo rojo que acoge hasta febrero el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Es la muestra multimedia más vista en el mundo, según sus organizadores. Ha recorrido 42 ciudades de una treintena de países y acumula cinco millones de visitas.

Las descomunales y móviles imágenes reconstruyen solo parte de la obra del hoy cotizadísimo artista neerlandés, que apenas vendió algún cuadro en vida y dejó más de 900 lienzos y 1.600 dibujos. Más de una treintena de proyectores combinan 3.000 imágenes de algunas de sus obras más conocidas por el elegante salón de baile del CBA. Es una 'vangoghotiana' y seductora sinfonía de formas y colores completada con música de Vivaldi, Bach, Haendel, Satie, Lalo, Delibes, Chabrier, Nielsen o Saint-Saëns en un banquete para todos los sentidos.

Con la tecnología Sensory4 TM, la pintura de Van Gogh cobra vida en las paredes, columnas y suelos del salón. A gran escala, sus vibrantes lienzos sobrecogen. Es posible disfrutar de cualquier detalle, ver cómo oscilan las constelaciones que Van Gogh plasmó en 'La noche estrellada', cómo alzan el vuelo los pájaros de su famoso 'Trigal con cuervos'. A tamaño gigantesco impresionan sus inquietantes autorretratos o cuadros icónicos como 'Los girasoles' y 'La habitación de Arlés'. «No se había visto nada parecido en España. No miras el cuadro: es el cuadro el que te absorbe», dice Jelena Goroskova, directora de Nomad Art, la empresa que mueve el proyecto en España.