El Prado celebra con una exposición en el Bellas Artes su Premio Princesa

Carlos II. Juan Carreño de Miranda, 1671./
Carlos II. Juan Carreño de Miranda, 1671.

Nueve obras, cinco de ellas del museo madrileño, incluida una de Velázquez, se mostrarán en el Palacio de Velarde el mes próximo

M. F. ANTUÑAOVIEDO.

El Museo del Prado celebrará su Premio Princesa de Asturias con una exposición en el Palacio de Velarde del Museo de Bellas Artes de Asturias organizada de forma conjunta con la pinacoteca asturiana y la fundación que concede los galardones. 'Austrias y Borbones: Príncipes y Princesa de Asturias, y Reyes de España' es el título la exhibición -que reúne nueve obras, cinco de ellas procedentes de Madrid y cuatro con sede en Oviedo- que incluye piezas de Velázquez, Carreño de Miranda, Miguel Jacinto Meléndez, Jean Ranc, Anton Rafael Mengs y un escultor anónimo italiano. Con ellas se hace un recorrido por la que ha sido una de las manifestaciones más relevantes en el campo de la pintura durante la Edad Moderna: la representación, dentro del retrato, de los príncipes y princesa de Asturias y los reyes. Hasta diciembre, en la sala 3, habrá oportunidad de visitar una muestra que lleva aparejada la edición de un catálogo.

Esta exposición se inscribe dentro de las actividades del último trimestre del año en el Museo de Bellas Artes de Asturias, que durante los tres meses de verano logró una cifra récord cercana a los 40.000 visitantes, aunque a día de hoy se puede decir que las visitas se mueven en las mismas magnitudes que el pasado año, cuando por primera vez se traspasó el umbral de las 100.000.

Pero, al margen de esta exposición, hay otras dos propuestas fruto de la apuesta explicitada en numerosas ocasiones por Alfonso Palacio, director del museo, de impulsar el arte contemporáneo. De ahí la cita con Maite Centol, en 'Nada, poco, bastante, mucho', con un proyecto específico y multidisciplinar, con dibujo, instalación, acción, registro sonoro y vídeo, que se desplegará en el Palacio de Velarde con el ánimo de explorar precisamente el concepto de museo para interpretarlo desde un punto de vista emocional a partir de la interacción con los visitantes.

Emotiva, será, sin duda, la exposición que se dedicará a la «añorada» artista asturiana Kely, fallecida en el año 2013, que se movió en la mayor parte de su obra en un registro abstracto y que aquí revela su lado más zen en 'Hishiryo'. Con la colaboración de su familia, se armará a partir del 28 de noviembre para quedarse hasta febrero una muestra en la que se presentarán obras de sus últimos años de producción fruto de su profunda inmersión zen tras incorporarse a la comunidad de Daidoji, el Templo del Gran Camino.

En el programa 'La obra invitada', en noviembre llegará a Oviedo 'El Bufón, la mujer y el gato', que firma Jacob Jordaens y que completa una laguna del museo, que no dispone de ninguna obra de este sobresaliente autor barroco. Estará hasta febrero.

Tal y como destacó Alfonso Palacio, el museo da una importancia crucial a las conferencias, entre la que resalta la que Gretel Piquer ofrecerá (21 noviembre) sobre Evaristo Valle cuando el museo está ya ultimando su catálogo razonado, sin olvidar el ciclo cinematográfico -que se celebrará en octubre y dedicado al influjo del cine de Asia en el séptimo arte occidental-, que incluye cintas de Kurosawa y Tarantino.

Las actividades educativas -con notable presencia de nuevo del Museo del Prado, pues se mostrarán a los jóvenes los cuarenta depósitos que atesora el Bellas Artes de la pinacoteca madrileña- continuarán adquiriendo protagonismo en estos tres últimos meses del año.

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