«El proyecto del Chao San Martín es un atentado autorizado por la administración»

Fernando Carrera, restaurador y conservador. / E. C.
Fernando Carrera, restaurador y conservador. / E. C.

Fernando Carrera Ramírez, de la Asociación de Restauradores y Conservadores de España, entidad que presentó la demanda por la restauración de las tallas de Rañadorio, pide a Iglesia y Principado «que velen por el patrimonio»

MIGUEL ROJOGIJÓN.

Es desde hace varios años punta de lanza de los restauradores y conservadores de España -de cuya asociación nacional fue presidente y ahora es portavoz- en la lucha contra las atrocizadades que se cometen contra el patrimonio cultural. El Ecce Homo de Borja, el San Jorge de Estella y las tallas de Rañadorio, junto con las pintadas en la catedral de Santiago de Compostela, han puesto de relieve en los últimos años la labor de este grupo de profesionales que, explica, «solo tenemos un objetivo: que las instituciones se conciencien de que una restauración en un bien patrimonial solo la puede acometer alguien que esté cualificado para ello». Fernando Carrera (A Coruña, 1962) pide a Iglesia y administraciones públicas que «se pongan las pilas», porque este tipo de restauraciones chapuceras son más habituales de lo que se piensa.

-La Fiscalía de Asturias ha visto indicios de delito y la demanda que presentaron está en el Juzgado de Tineo. ¿Buena noticia?

-Para nosotros es una buena noticia. A nadie le gusta denunciar a nadie y que pueda tener consecuencias negativas para quienes han realizado cualquier actuación en concreto, pero si queremos evitar la repetición de este tipo de casos, tenemos que actuar de forma enérgica. Queremos llamar la atención a las instituciones que lo permitieron; al párroco, al Arzobispado, a la Iglesia Católica, que tienen en sus manos un amplio patrimonio cultural y deben protegerlo. Y a la administración regional, por no velar de que así suceda.

«El castro es un yacimiento arqueológico excepcional, pero lo quieren alicatar»

-¿No le da pena que la autora pueda acabar metida en un lío?

-En ningún caso tenemos nada contra estas personas, que lo hacen casi siempre con buenas intenciones. Sin desearlo nosotros, es una consecuencia que no podemos eludir. No vamos a por nadie en concreto, pero es nuestra obligación evitar que este tipo de cosas se repitan.

-¿Sucede mucho o son solo casos puntuales?

-No tenemos cifras, es imposible. Atendemos y recogemos toda la información que podemos a través de los medios y las redes sociales, pero lo que sale es muy poco representativo. Esta es la punta de un iceberg, este tipo de actuaciones son el pan nuestro de cada día. Cada destrozo de este tipo supone un robo a nuestro patrimonio común. Una cosa es la propiedad, que puede ser de un particular o una institución, como la Iglesia, pero otra cosa es la obligación que tienen de conservarlo, porque es patrimonio de todos.

-¿Y por qué suceden estas cosas?

-El problema es que los párrocos, en ocasiones, consideran que la iglesia del pueblo es suya; hacen, deshacen, arreglan, limpian... incluso hablamos de venta de patrimonio, que sería un expolio, o tiran el viejo y lo sustituyen por uno nuevo sin consultar a nadie. Quiero aclarar que no tenemos nada contra la Iglesia, pero es que coincide que tienen tanto patrimonio que su responsabilidad es muy grande a la hora de velar por él. También queremos que las administraciones públicas ejerzan su control sobre aquellos que tienen en su poder el patrimonio.

-¿Es por eso por lo que han demandado en Asturias?

-Si la administración hubiese solucionado el asunto por la vía administrativa, no habría llegado a la vía penal. Seguramente abrieron un expediente, pero se quedaría ahí traspapelado, como suele suceder casi siempre. Es un ejemplo de que las administraciones, por falta de voluntad o de recursos, no siempre son capaces de hacer efectiva la normativa que ellos mismos redactan.

-¿Es el daño irreversible?

-En este caso el daño es menor al de Estella, porque al parecer solo se pintó encima y se puede recuperar. En Estella se quitó la capa de pintura original para después repintarlo. Lo único que pedimos es que se recurra a los profesionales competentes para acometer este tipo de actuaciones.

-¿Hay algún otro caso que estén estudiando en Asturias?

-El Chao San Martín, que yo mismo he estado estudiando. Es un caso más grave todavía que este, porque estamos hablando de un proyecto autorizado y financiado por las administraciones públicas a través del 1% cultural. Es un atentado, como una cafrada en la costa, es un desastre y vamos a intentar pararlo.

-Se refiere a la reforma que incluye la construcción de un edificio nuevo y una mejora del entorno.

-Es un yacimiento arqueológico con un patrimonio excepcional que hay que mostrar y estudiar, pero lo quieren alicatar. El proyecto está hecho con un furor edificatorio propio del que se aplica a construcciones nuevas. No hay un solo arqueólogo ni un conservador en el proyecto. El equipo redactor no ha tenido en cuenta ni la opinión de los arqueológos que han excavado el sitio. Esta actuación es de una imprudencia absoluta.

-¿También habrá demanda?

-Algo tendremos que hacer, pero tenemos que pararlo como sea.