En el reino de lo maravilloso

José Luis Serzo, ayer, en la capilla del Museo Barjola. /  FOTOS: JORGE PETEIRO
José Luis Serzo, ayer, en la capilla del Museo Barjola. / FOTOS: JORGE PETEIRO

La muestra del albaceteño podrá visitarse hasta el día 9 de diciembre José Luis Serzo expone en la capilla del Museo Barjola su obra irónica y onírica

A. VILLACORTA GIJÓN.

El artista multidisciplinar José Luis Serzo (Albacete, 1977) es una 'rara avis' en el actual panorama del arte español. Y su gran rareza, en palabras del crítico José María Parreño, es «resultado de su dedicación a una pintura figurativa que la crítica daba por muerta y que, sin embargo, ha encontrado un notable reconocimiento por parte del público». Un público que conecta rápidamente con unas obras que no son solo figurativas, sino «marcadamente narrativas, hasta el punto de que podríamos calificarle de pintor de historias».

Esas historias un tanto oníricas y con vocación optimista -aunque no exentas de una marcada ironía y de una concienzuda reflexión- protagonizadas por personajes imaginarios desembarcaron ayer en la capilla del Museo Barjola, que acogerá hasta el próximo 9 de diciembre la muestra 'El Iniciado: proyecto Babel XXI'. Pero también 'Los símbolos de un obrero hermético', en la que, a través de la pintura, la fotografía, el dibujo, los objetos, la instalación, el vídeo y la literatura como hilos conductores, desgrana los afanes de un operario que trabaja en las obras de la capilla durante el día, pero que, por las noches, lleva a cabo una tarea tan secreta como hercúlea. «Trabajo manual que es «el reflejo de otro, interior, también de construcción y de transformación».

Una exposición «ciertamente inusual», sostiene Parreño -autor del texto crítico del catálogo que el Barjola está ya preparando-, en la que «su potencia fabuladora y su pericia como pintor dan como resultado acabados relatos visuales que, bajo varias capas de aparente ingenuidad y lo que parece mero deleite visual, encierran una enseñanza vital».

Con más de cuarenta muestras individuales desde 2001 y casi un centenar de participaciones en colectivas, Serzo -que ha combinado también su actividad como artista con la de comisario de exposiciones- firma así un trabajo en el que los límites y la ficción son difíciles de trazar y en el que, con su particular alquimia, «consigue que lo maravilloso haga acto de presencia».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos