La resurrección de Tutankamón

Un arqueólogo restaura una figura. /  EP / REUTERS
Un arqueólogo restaura una figura. / EP / REUTERS

Los sarcófagos y el ajuar del faraón niño se someten a un delicado proceso de restauración en el laboratorio del Gran Museo Egipcio

LUIS ALFONSO GÁMEZMADRID.

El sarcófago exterior de Tuntankamón no volverá a la tumba KV62, la más pequeña del Valle de los Reyes, con menos de 110 metros cuadrados. Después de 3.300 años, salió a mediados de julio de la necrópolis de Luxor, entre grandes medidas de seguridad, para ser restaurado por primera vez desde el descubrimiento de la tumba del faraón niño, en 1922 por Howard Carter. «Estamos mostrándoles un artefacto histórico único, no solo para Egipto sino para el mundo», dijo el ministro de Antigüedades, Jaled El Enany, a los periodistas que anteayer vieron la pieza en el Gran Museo de Egipto (GEM), a solo dos kilómetros de la Gran Pirámide.

En el laboratorio del centro que abrirá sus puertas en El Cairo a finales del próximo año, los científicos trabajan contra reloj en la puesta a punto de la colección estrella. La de Tuntankamón, por supuesto, aunque no fue el más importante de los faraones ni muchos menos y solo debe su fama a que su tumba llegó hasta nosotros intacta. Con un ajuar extraordinariamente rico, eso sí: numerosas armas; seis carros -cuatro ceremoniales con la madera recubierta de oro; más de un centenar de bastones de ébano, marfil, plata y oro... y la momia del monarca de 19 años que reinó nueve, entre 1336 y 1327 antes de la era común.

Matrioska

El cuerpo estaba dentro de un sarcófago de cuarcita roja que contenía tres ataúdes

El cuerpo de Tuntankamón estaba dentro de un sarcófago de cuarcita roja, que contenía tres ataúdes antropomorfos encajados uno dentro de otro, a modo de matrioska. En el último, la momia del rey de la dinastía XVIII encaraba la eternidad con la cabeza y los hombros cubiertos por una máscara de oro macizo que, junto con los sarcófagos interiores, hasta ahora se exponía en el Museo de Antigüedades Egipcias de El Cairo.

El gran ataúd de madera exterior, dorado y de 2,23 metros, se reunió hace tres semanas con el resto del tesoro. «El sarcófago ha sufrido muchos daños, incluidas grietas en las capas de yeso doradas y una debilidad general en todas las capas doradas», advertía Eissa Zidan, jefa del Departamento de Restauración de Primeros Auxilios del GEM. Su recuperación exigirá entre ocho y nueve meses de trabajo, calculaba el domingo el ministro egipcio de Antigüedades.