La retirada de un depósito obligará al Bellas Artes a reorganizar la sala de Aurelio Suárez

La obra 'Mundo oculto', en su sala del Bellas Artes. Arriba, la silla de tres patas y, bajo ella, algunos de los documentos y objetos donados al museo por la familia del pintor gijonés. /  PIÑA
La obra 'Mundo oculto', en su sala del Bellas Artes. Arriba, la silla de tres patas y, bajo ella, algunos de los documentos y objetos donados al museo por la familia del pintor gijonés. / PIÑA

El hijo del pintor gijonés anunció al museo que recuperará quince piezas que había cedido, entre ellas 'Mundo oculto', la obra que preside la sala 21

MIGUEL ROJOGIJÓN.

Es sobre todo un gesto, el de Gonzalo Suárez, hijo del pintor gijonés Aurelio Suárez, quien lleva tiempo pidiendo un encuentro con la Consejería de Cultura del Principado para gestionar el legado de su padre, a quien cree maltratado por las instituciones asturianas. «Falta una firma para que todo se vaya fuera de Asturias», alertaba en noviembre de 2018, cuando realizó la tercera donación de obras y objetos de su padre al Museo de Bellas Artes. Por eso, aunque sea habitual que los depósitos no sean eternos, llama la atención que Gonzalo Suárez anuncie ahora la retirada de quince piezas que había cedido temporalmente al Bellas Artes, entre ellas 'Mundo oculto' (1946), la obra de mayor formato pintada por el artista, que preside en estos momentos la sala a él dedicada en la pinacoteca asturiana. Junto a esa obra, en el plazo de un mes deberán volver a su legítimo propietario otras catorce piezas, también la silla de tres patas que tenía el artista en su estudio y que se muestra en el museo.

Otras obras que se verán afectadas por este levantamiento del depósito son 'Crono pictórico', de 1934, y 'Teorema pictórico', del año 32, así como varias esculturas, una cerámica y un libro. Todas se mostraban desde el 6 de julio de 2017 en la sala 21 del nuevo edificio de la ampliación, la dedicada por el museo a Aurelio Suárez. Uno de los pocos artistas asturianos que tiene ese privilegio, y el único con catálogo razonado publicado por el museo. «Esta retirada nos permitirá reorganizar la sala para dejarla igual o mejor de como estaba, tanto con piezas de nuestros fondos como con las que ingresaron gracias a las donaciones que ha realizado últimamente Gonzalo Suárez», explicaba el director del museo, Alfonso Palacio, quien aprovechó para agradecer «los meses que ha estado este depósito en el museo, que ya han superado nuestras expectativas», recordando que «el levantamiento de un depósito es algo habitual en todos los museos del mundo». Adelantó también que, en la próximo Junta de Gobierno de la pinacoteca, que tendrá lugar a mediados de octubre, «se tratará el tema del legado de Aurelio, que su hijo quiere que se quede en Asturias, de cara a propiciar un encuentro entre la Consejería y Gonzalo Suárez, en el que puedan hablar de las demandas de este último para que esto se produzca».

El Museo de Bellas Artes de Asturias tenía previsto organizar, de cara a este año o el próximo, una muestra antológica de la obra aureliana con la intención de que también pueda ser exhibida en alguna de las principales pinacotecas de Madrid, pero sigue sin anunciarse y la tensa situación entre Gonzalo Suárez, la Consejería y el museo puede que dificulten que se lleve a cabo. Además, Aurelio Suárez tiene muchas novias. El Museo Reina Sofía ya ha mostrado a las claras su interés por la obra del artista asturiano, adquiriendo dos de sus obras. El pasado 6 de mayo su hijo hizo entrega de «la primera donación» de obra inédita de Aurelio Suárez a esta institución, que complementan así la presencia en sus fondos de las obras 'Lucubración pictórica'(1945) y 'Cárcel' (1946), adquiridas por el Estado para este museo. La donación se compone de 12 obras que se centran en los años 30, 40 y 50 y son en su mayoría bocetos.

La Junta de Gobierno de la pinacoteca tratará en octubre el tema del legado aureliano

Aurelio Suárez está considerado un artista central en el panorama del arte asturiano del siglo XX y su hijo Gonzalo lleva años tratando de que su obra tenga más visibilidad. En la presentación en noviembre de 2018 de su última donación al Bellas Artes -la tercera, que como las otras dos, al contrario que los depósitos, no son reversibles-, advirtió de que si no se tenían en cuenta sus demandas, el legado aureliano que aún obra en su poder -él habla de una gran colección de óleos, gouachés y bocetos- saldría de Asturias. «Aquí no quedará ni un papel», advertía ante el propio director del museo y ante el entonces viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, en la presentación de los últimos objetos donados: piezas de cerámica pintadas por Aurelio Suárez, además de cajas, piedras y tablas donde el artista ha dejado su personal huella. Asimismo, hay mobiliario perteneciente al estudio del artista en la calle Capua de Gijón, así como otro diseñado, pintado o de alguna manera manipulado por él, en el que destacan lámparas, espejos, una mesa... También marcapáginas y postales, una talla de madera de la cabeza de un niño, diferentes vidrios y metales, además de una interesante colección de relojes, dibujos realizados por el padre del artista, objetos confeccionados por su hermano y varias publicaciones.