Gus Van Sant muestra en España su vertiente de pintor y fotógrafo

Gus Van Sant. /  EFE
Gus Van Sant. / EFE

«Hollywood es como un banco y gana dinero con el cine independiente», dice el cineasta, que halló «refugio» en Amazon

MIGUEL LORENCI MADRID.

Gus Van Sant (Louisville, Kentucky, 1952) estudió arte, pero se convirtió en cineasta cuando menos lo esperaba. Con 16 filmes en su mochila, es un gurú del cine independiente, pero no le hace ascos ni al viejo dinero de Hollywood ni al más fresco de Amazon o Netflix. «Hollywood es el banco del cine y a veces financia y gana dinero con buenos proyectos independientes», asegura el camaleónico cineasta que visita España para descubrir su faceta como dibujante, pintor y fotógrafo en una muestra en La Casa Encendida (Madrid). También para presentar su nueva película, 'No te preocupes, no llegará lejos a pie', financiada con el capital 'amazónico' Jeff Bezos, con Joaquin Phoenix como protagonista y que llega a las salas el 6 de julio.

'Gus Van Sant' se titula la retrospectiva sobre la mirada múltiple, asombrada, excéntrica y a menudo irónica del cineasta, respetado bicho raro del séptimo arte. Además de repasar sus películas, explora su perfil como creador plástico a través de fotografías, dibujos, músicas y publicaciones, un material inédito en España. Como sus colaboraciones con autores y artistas de distintos ámbitos, de William Burroughs a David Bowie o David Byrne, que revelan el poliédrico universo de este emblema del cine anticonformista y radical y que, sin ser marginal, mira el mundo desde sus márgenes.

Como si reinventara su cine con cada película, Van Sant es responsable de una camaleónica filmografía de múltiples registros, con obras heterogéneas y de diversidad extrema. Filmó la masacre del instituto de Colombine en 'Elephant' -Palma de Oro en Cannes en 2003-, contó la vida del activista gay Harvey Milk y rozó el Oscar, mostró la juventud con seriedad en 'Paranoid Park', a los padres de la 'beat generation' como unos 'enfants terribles' y narró el final de Kurt Cobain en 'Last days'.

Cree que «no hay división» entre el cine independiente, el de Hollywood o el que se hace en España o Francia. «Todo es cine; la diferencia radica en que en Hollywood está el dinero. Es el banco del cine, pero no está en contra de mis ideas. Con su dinero pueden hacerse películas independientes y que den mucho dinero, aunque no sea fácil, como pasó con 'Pulp Fiction'», insiste. Otra cosa es que «como hace la industria del automóvil, se apueste por los modelos que más se venden, que como se hacen grandes coches para ganar dinero, se hagan películas enormes», agrega. «Pero ahí están plataformas como Netflix o Amazon que son un refugio y ofrecen nuevas oportunidades para el cine de autor», se consuela Van Sant.

«Sus películas provocan asombro y sus complejas estructuras narrativas, en forma de mosaicos o de 'collages', como sus cambios de tonalidad, producen un cine disonante donde la melancolía y el humor nunca se conciben como opuestos», aventura el comisario de la muestra, el francés Matthieu Órléan. Unas apreciaciones que recibe con sorpresa el cineasta, incapaz de definir su estilo y glosar sus intereses creativos. «No soy fotógrafo y pintaba cuando era muy joven, pero la mirada del pintor y del fotógrafo es la misma que la del cineasta», concede. Le interesa «mucho» lo que está pasando en la frontera entre Estados Unidos y México, «pero tampoco sé si quiero hacer una película sobe eso», dice esquivo.

Hasta el 16 de septiembre La Casa Encendida repasa toda su filmografía -incluidas sus películas más experimentales- junto a una extensa selección de sus Polaroids, la fotos que Van Sant tomaba durante los cástings de sus primeras películas y en las que vemos a unos jovencísimos River Phoenix, Matt Damon, Ben Affleck, Keanu Reeves, Uma Thurman o Nicole Kidman.

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