Talento gijonés en Londres

Talento gijonés en Londres

García de Marina cuelga sus fotos en el Mall Galleries londinense y espera cita en Australia, Canadá, Sudáfrica y Taiwan

PACHÉ MERAYO

La realidad tal cual, sin manipulaciones digitales ni formales, solo con reflexivos movimientos escénicos, únicamente con una llamada a la reutilización del contexto, se acaba convirtiendo en «otra realidad». Eso es lo que busca García de Marina (Gijón, 1975) al enfocar su cámara. Prepara el discurso, trama un relato y acaba dando otro sentido a los objetos haciendo una llamada no a nuestra mirada, sino a nuestro pensamiento. Y así, logrando hablar a un hielo, que «quema de puro frío» y por tanto «puede encender una cerilla», o poniendo una máscara antigás al globo terráqueo, ha conseguido salir al mundo y empezar a conquistarlo. Su primera parada, ayer mismo, en Londres, en «el epicentro cultural» de la gran ciudad, en la sede de la Federación de Asociaciones Artísticas, conocida como 'Mall Galleries - The Mall'. En sus paredes cuelga hasta el domingo una colección de fotografías (algunas son las que acompañan estas líneas), tras haber pasado una «importante selección» y entrar en la nómina de la galería londinense NoonPowell Fine Art. Pero no es esa la única cita que tendrá en los alrededores de Trafalgar square. El fotógrafo de Gijón mostrará sus peculiares fotografías que beben de Brossa, «en lo objetual», de Chema Madoz, «en lo formal» y de otros muchos maestros en lo surrealista y lo social, en un encuentro de diseño -100 % Design Fair Olympia- que se celebrará también este mes, del 19 al 22. Y después, casi nada: Canadá, Sudáfrica, Australia y también Taiwan. Esas son las siguientes paradas de García de Marina, que seguirán llevándole por el mundo. Y ¿cómo ha conseguido llegar tal lejos? Pues a fuerza de «llamar a todas las puertas». Pero sobre todo de trabajar sin parar y confiar en sí mismo.

Sabe el fotógrafo gijonés que su obra, totalmente autodidacta, dice cosas que quienes la observan quieren saber. Que cuando extrae de un reloj de arena los granos que deben contar el tiempo, está recordándonos que «se nos escapa». Que cuando derrite la bola del mundo, vuelve a hablar del tiempo impenitente o que al anclar un ojo en una llave está, en realidad, pidiendo mirar al otro lado de las cosas.

Antes de llevar sus imágenes a la ciudad de Londres, tuvo una cita en el Museo Barjola, donde, de febrero a abril, se mostró dialogando precisamente con su admirado Joan Brossa. Esa fue su primera gran muestra. Las siguientes no parecen tener fronteras, al igual que sus objetos, sus intenciones y la mirada que resulta al mezclaras.

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