Al mal tiempo, un buen museo

Sara Moro dirigió una visita guiada por el Bellas Artes, con parada en el cuadro de Fernando VII pintado por Goya, una de sus estrellas. /  TAREK HALABI
Sara Moro dirigió una visita guiada por el Bellas Artes, con parada en el cuadro de Fernando VII pintado por Goya, una de sus estrellas. / TAREK HALABI

«Hoy es un día perfecto para estar aquí», comentaba uno de los visitantes que, huyendo del frío y la lluvia, disfrutaron de la fiesta cultural en Asturias

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Las puertas de los museos asturianos se abrieron ayer a todos los públicos en la celebración del Día Internacional de los Museos (DIM). En Gijón, la lluvia y el tiempo desapacible motivaron el cambio de horario de algunas de las actividades programadas, pero no lograron deslucir el día ni restarle participación de visitantes.

Durante la mañana, los andenes del Museo del Ferrocarril se llenaban de un público eminentemente familiar que acudía aprovechando el acceso gratuito para contemplar en funcionamiento las viejas máquinas de vapor, subirse a uno de sus trayectos por el recinto o recorrer las distintas salas. Era el caso de Laura Álvarez, Sergio García y su hijo Lucas, vecinos de Roces. «Me gustó mucho subir y aprendí que así iban a trabajar los mineros», relataba ante la mirada cómplice de sus padres. Sonia Cernuda, guía del museo, explicaba que la afluencia de gente había llevado a redoblar los recorridos previstos de las históricas locomotoras.

También numerosa era la presencia de visitantes en las Termas Romanas del Campo Valdés. Allí otra familia gijonesa, Félix Domínguez, Ana Rosa Sánchez, Kevin Montalvo y el pequeño Ángel, llegaban desde La Calzada a descubrir «este rincón tan interesante que tenemos en Gijón, debajo de un sitio por el que hemos pasado cientos de veces», en palabras del primero y que su yerno Kevin corroboraba: «Ahora podemos ver lo bien qué hacían las cosas aquellos romanos y cómo se conservan», mientras el más joven del grupo no le quitaba ojo al esqueleto expuesto. Cerca de allí, la Casa Natal de Jovellanos registraba una cifra más notable de visitas que cualquier otro sábado, entre ellas las de los madrileños Pedro Ortega, María Jesús Onrubia y Susi de Arcos, con una amiga de la ciudad y que habían cruzado las puertas abiertas de la casona de Jovino para disfrutar «sobre todo del Retablo del Mar, impresionante». Al otro lado del Piles, en el Muséu del Pueblu d'Asturies, la británica Sarah Jones, de Liverpool, admiraba la exposición de Ruth M. Anderson, «una visión muy distinta de la que tenía de España» y los hermanos gallegos Sandra y Antonio Rodríguez transitaban las salas del Museo de la Gaita: «Interesantísimo y hoy es un buen día para estar aquí», afirmaba ella sin desvelar si se refería a la meteorología o al DIM. En Veranes se celebró, con retraso, la visita dramatizada a cargo de Higiénico Papel y en la Campa de Torres talleres sobre música de la prehistoria.

El Museo de Bellas Artes, en Oviedo, y la visita guiada al cementerio de La Carriona, en Avilés, fueron otros de los escenarios más concurridos, como el Muja y Tito Bustillo, entre otros. Hoy, siguen las actividades con motivo del Día de los Museos.