De viaje por Italia con Federico Granell

'Piazza San Marco desde el campanile'. 2019. Óleo/lienzo. 146 x 97 cm./
'Piazza San Marco desde el campanile'. 2019. Óleo/lienzo. 146 x 97 cm.

La galería gijonesa Gema Llamazares acoge el nuevo proyecto del artista a partir de este viernes

A. VILLACORTAGIJÓN.

Roma, Florencia, Venecia, Nápoles, Capri, Sorrento, Palermo, Padua, Pompeya... Todas y cada una de estas ciudades italianas han sido vividas por Federico Granell (Cangas de Narcea, 1974), uno de los artistas asturianos con mayor proyección internacional y cuyas obras forman ya parte de la colección del Museo de Bellas Artes de Asturias, entre otras destacadas pinacotecas.

«Todas y cada una de ellas han sido almacenadas en su memoria, fijadas en su retina y recorridas con el espíritu del 'flâneur' que sabe deambular por las calles y aprovechar ese 'don de la errancia' (que diría Louis Huart) para la captación estética del mundo que le rodea y, en este caso, su posterior representación», explica Natalia Alonso Arduengo, comisaria del nuevo proyecto de Granell. Una muestra que lleva por título una sugerente invitación ('Vuelve conmigo a Italia') y que este mismo viernes, 13 de septiembre, llega a la galería gijonesa Gema Llamazares (la inauguración será a las 20 horas), que acoge por quinta vez la presentación de lo último de este artista que comenzó a exponer ya hace mas de una década y que viene participando en numerosas muestras individuales y colectivas.

Desde entonces, la pintura ha sido su medio de expresión más habitual, aunque ha trabajado también la escultura, la fotografía, el grabado o el dibujo, recibiendo en 2017 la XVI Beca AlNorte de Arte Contemporáneo, a través de la que realizó un proyecto 'ad hoc' para el Centro Niemeyer: 'Extraños juegos'.

Y ahora Federico Granell -quien se formó en la Nuova Accademia di Belle Arti de Milán y en la Accademia di Belle Arti de Roma- nos vuelve a proponer otra especie de divertimento, una suerte de geografía artística con banda sonora incluida, un juego evocador que invita al espectador a tararear las melodías referenciadas mientras se sitúa frente a la pintura. Frases como 'Il tempo se ne va', que cantase Adriano Celentano. En palabras de Natalia Alonso Arduengo, «una invitación al viaje baudeleriano donde todo es belleza, todo es orden, todo lujo y quietud».