La vida en siete canales

Mario M. Martínez, Karin Ohlenschläger y Jaime Sordo, con la instalación del primero. /  PALOMA UCHA
Mario M. Martínez, Karin Ohlenschläger y Jaime Sordo, con la instalación del primero. / PALOMA UCHA

El artista Mario M. Martínez pone escultura, dibujo y vídeo al impacto de la tecnología en las emocionesSu instalación en la Laboral se adentra en las reacciones que provocan los dispostivos a través de un 'whatsapp', un 'mail' y otros estímulos digitales

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

La instalación tiene un nombre imposible, 'Ctrl.+Alt+Del. [fuerade]', pero a los ojos de quien mira es perfectamente entendible, comprensible, es cercana a lo cotidiano de todos y cada uno de los que vivimos con un móvil en la mano, un ordenador en el trabajo y una tablet en casa. Todos moramos rodeados por el impacto de la tecnología, que golpea emociones, que altera la respiración con el sonido de entrada de un 'whatsapp', con la luz que anuncia un correo electrónico, con el sonido de una llamada telefónica inesperada. Sobre todo ello reflexiona en su instalación Mario M. Martínez, gijonés de 1988, que con la beca Los Bragales ha hecho realidad un proyecto que ya es visible.

Se puede ver, sentir y escuchar en Laboral Centro de Arte a través de una propuesta que une distintas formas de creación. Dos esculturas en DM representan la figura del ser humano, con la cabeza y el corazón cubiertos de pantallas en las que se proyectan dibujos e imágenes para ir componiendo los ánimos que surgen cada vez que otras dos pantallas que se ubican junto a esas dos creaciones vomitan llamadas o mensajes. Se desencadena ese viaje por las emociones que tiene otra pantalla más, la séptima de los siete canales de que se compone esta instalación artística. Una inmensa pared recibe las proyecciones llegadas desde dos fuentes diferentes que se dejan ver sobre un espacio de seis metros de altura por ocho de ancho. Ahí se cruzan conceptos, se busca narrar a través de un vídeo autogenerado esa cotidianidad continuamente alterada por la tecnología, por los mensajes que alguien envía y que ignora dónde, cómo y qué está haciendo quien recibe. Puede estar andando en bici, en el coche, transitando una carretera, en el parque... Imágenes de lo cotidiano se mezclan con texturas, con dibujos, con animaciones creando a cada segundo un mundo nuevo, porque esa fusión, ese bucle, alumbra siempre algo inédito.

Así cuenta, obviando y evitando lo puramente narrativo y acompañado de una banda sonora de música noise que incluye sonidos tecnológicos, Mario M. Martínez una relación con los dispositivos digitales de la que todos somos partícipes.

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y mecenas del premio Labjoven-Los Bragales, asistió ayer en Laboral al estreno junto a la directora del centro, Karin Ohlenschläger.

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