En busca del cuerpo de Pachín el de Bárzana

El retrato de Pachín, y los trabajos en la finca tevergana. / ARMH
El retrato de Pachín, y los trabajos en la finca tevergana. / ARMH

Comienzan en una huerta de Teverga los trabajos para dar con la fosa de un capitán republicano fusilado en 1937

M. ROJOGIJÓN.

Los voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica han comenzado los trabajos de prospección en el lugar conocido como la Huerta de Chalo, en San Martín de Teverga, con el fin de recuperar los restos de Francisco Fernández, Pachín el de Bárzana, capitán republicano que participó en la defensa del Puerto Ventana y que fue fusilado por un grupo de falangistas en 1937. Se tiene conocimiento de la localización de la fosa por testimonios orales de la época, y ahora falta comprobar si el cuerpo está donde se recuerda que le enterraron. Pachín tenía 33 años cuando se entregó a las fuerzas falangistas teverganas después de que estas irrumpieran en numerosas ocasiones en su casa del pueblo de Bárzana, donde vivía con su mujer y tres hijos, mientras él permanecía escondido. Pasó tan solo un par de días arrestado, primero en Bárzana y después en un centro de detención en San Martín, hasta la noche del 21 de noviembre de 1937. Aquella madrugada, una familia que regentaba una panadería en el pueblo oyó los tiros y reconoció la voz de Pachín, pues antes de ser abatido rogó que le permitieran despedirse de su mujer e hijos.

La investigación histórica para localizarle ha corrido a cargo del historiador cangués Alejandro Fernández Martínez y los testimonios recogidos a lo largo de los últimos años por los familiares de Pachín hacen pensar que el cuerpo pudiera estar enterrado en el terreno más próximo a las casas de los panaderos que oyeron su voz la noche de su ejecución. Se trata de una finca, hoy unida a su colindante, de unos 2,5 kilómetros cuadrados, donde se espera encontrar su cuerpo. Por ahora, en la zona acotada han aparecido un par de casquillos y monedas de la época.

La intervención será dirigida por la historiadora y arqueóloga gijonesa Arantza Margolles Beran y en ella participará un equipo formado por una decena de voluntarios y voluntarias llegados de varios puntos de España. Ahora solo queda trabajar, tener suerte y que el lugar elegido para trabajar sea en el que estén enterrados los restos de Pachín el de Bárzana. Eso espera su familia y también los voluntarios.