Cierre de los comercios del edificio de Calatrava en Oviedo

Chapuza con mayúscula. 'El Centollo' o centollu, como lo han bautizado los asturianos, iba a costar 76 millones y costó 360. El arquitecto Santiago Calatrava iba a ganar 30 millones y al final tuvo que pagar 3,2. Después de una batalla que él mismo emprendió, un juez lo condenó por los fallos del edificio. Se derrumbó parte del graderío hiriendo a tres obreros y el techo, supuestamente móvil, jamás se ha llegado a mover. Por no hablar de la estética. Las extremidades del crustáceo de cemento invaden, literalmente, los hogares vecinos y según muchos rompe la estética del skyline de la ciudad. Además de un Palacio de Congresos, el mastodonte albergaba 106 negocios. Todos han ido cerrando. Inditex llegó a decir que esas eran sus tiendas menos rentables. Hoy se ha convertido en un desierto de 40.000 metros cuadrados que cerrará a finales de mes. Otro despropósito de Santiago Calatrava, Príncipe de Asturias de las Artes. -Redacción-