Consternación en el mundo de la cultura por la muerte de José Luis Cienfuegos: «Para el cine de autor en España no hay otro nombre que el suyo»
«El FICX no sería hoy lo que es sin su trabajo», afirma Alejandro Díaz Castaño, que le tilda de un referente de las últimas cuatro décadas
Conmoción total en la cultura asturiana. La noticia del repentino fallecimiento de José Luis Cienfuegos dejó sin palabras a los amantes del cine, empezando ... por Alejandro Díaz Castaño, que creció a su lado en el FICX y luego en el Festival de Cine de Sevilla. Así lo definía: «Un trabajador incansable del cine, una persona que cambió el rumbo de los festivales de cine que dirigió, imprimiéndoles un indudable sello personal y consiguiendo aunar lo autoral con el favor del público. El FICX no sería hoy lo que es sin su trabajo, y yo no habría podido profesionalizar mi relación con el cine si no fuese por la confianza que depositó en mí tanto en nuestra etapa conjunta en Gijón como en nuestra etapa en Sevilla, en las que trabajamos y nos divertimos a partes iguales. Se va un referente total durante las últimas cuatro décadas, que se dice pronto, y nos deja aún más huérfanos en este 2025 de auténtica pesadilla».
El dolor en el FICX es inmenso. Tito Rodríguez, actual programador, también trabajó con él en Gijón y en Sevilla y el golpe, máxime en el año en que también se fue Fran Gayo, le dejó KO. «Pura energía, puro nervio, siempre pendiente de encontrar nuevos caminos para acercarse a ese otro cine para descubrir y descubrirnos a los y las demás, de romper con lo establecido, de generar nuevas fórmulas y de hacerlas funcionar. Inconformista, generoso, insuperable, incansable, irremplazable».
El cineasta Ramón Lluís Bande apenas si podía hablar. «En estos momentos casi no salen las palabras, estuve con él en la Seminci, estuvimos hasta hace poco intercambiando mensajes, no lo puedo creer, a nivel personal es una pérdida grandísima, José Luis fue muy importante en vida y en mi evolución profesional, y para el cine de autor en España no hay otro nombre como él, nadie hizo tanto por poner en orden los festivales».
Otro cineasta asturiano crecido en el FICX es Tito Montero, dolido inmensamente. «Más allá de la pérdida enorme en lo personal, sin la ventana al cine contemporáneo y sus mutaciones que abrieron tanto Cienfuegos como Fran Gayo con su trabajo de muchos años en el festival, sin ese afán de que pudiéramos ver todas esas películas que estaban cambiando el cine y lo estaban llevando hacia los horizontes que hoy son una realidad, no creo que pudiera existir el cine asturiano contemporáneo, al menos como lo conocemos».
La tristeza estremecía al artista Ramón Isidoro, colaborador habitual suyo, que estuvo con él en Asturias y Andalucía y en su última etapa castellano-leonesa. Se le entrecorta la voz al recordarlo: «Son momentos de amistad brutal, es parte de mi vida», acierta a decir.
El escritor Enrique Bueres, amigo suyo desde los ochenta, se muestra igualmente en shock. Tilda la noticia de bomba atómica: «Va a dejar una huella tan indeleble que para mí no está muerto, mientras les recordemos quienes lo conocimos, lo apreciamos y lo queríamos, y no te digo nada quienes lo teníamos como amigo íntimo, no va a desaparecer», concluye.
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