'Apocalipsis' sacude Gijón con su distopía

Una de las tribus apocalípticas del Circo de los Horrores. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA
Una de las tribus apocalípticas del Circo de los Horrores. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA

El Circo de los Horrores dejó boquiabiertos a los espectadores con un montaje impactante

KAY LEVIN

El público que acudió ayer a la carpa del Circo de los Horrores, instalada en la avenida Albert Einstein de Gijón, unas 1.400 personas que llenaron el recinto, no pudo pedir nada más de un espectáculo deslumbrante que tuvo de todo. Juegos de luces y sonidos que acompañaban acrobacias, música rock y operística, motos a toda mecha y una pantalla gigante, que afectaban a todos los sentidos. Esta colección de elementos audiovisuales venía acompañada, además, por un mensaje que calaba a medida que pasaba la representación: el de un mundo distópico que puede estar más cerca de ser real que nunca si no se toma conciencia sobre el estado del planeta.

Todo en un pasaje desolador, donde parece que los seres humanos tratan de sobrevivir tras el colapso de la civilización por las guerras, las enfermedades, los desastres medioambientales y los conflictos sociales, en un contexto de escasez de recursos. Este inicio argumental es desarrollado por pequeños grupos de supervivientes, que se organizan en tribus.

La historia la cuenta, con un tono menos sombrío y mucho más humorístico, el líder de uno de los clanes de humanos que habitan esa 'zona cero'. Con vestimenta rockera, sobre un todoterreno desvencijado y al ritmo de las guitarras eléctricas que están presentes en toda la función, el espectáculo marca desde el principio su línea tragicómica y, sobre todo, entretenida

El público, que llega a las gradas rodeado de agentes con trajes químicos y luces de emergencia, se asombra con cada malabarismo en ese caos absorbente. «La vida como la conocemos ya no existe: ya no tienes suegra», comentan desde el escenario, en una de las múltiples interacciones con los asistentes que desconciertan tanto como divierten al respetable. Y es que, en este ambiente apocalíptico, también hay espacio para la comedia.

'Apocalipsis' cuenta además con números musicales, con una estética predominantemente punk que recuerda al estilo de la película 'Mad Max', al situarse en un ambiente similar. La música en directo acompaña toda la función, con especial relevancia en los momentos más dramáticos de los espectaculares números acrobáticos, que hacen contener el aliento en más de una ocasión al son de una ópera. En este día del juicio final hay cabida asimismo para el folclore, con una frenética coreografía flamenca. Y así es más fácil encontrar el lado positivo a esta distopía: «Que se acabaron las campañas electorales», rematan con sorna.

La propuesta de El Circo de los Horrores, que no deja a nadie indiferente, continuará en Gijón hasta el domingo 26 de mayo. Hasta entonces, aquellos interesados en vivir un espectáculo con un montaje difícil de superar, podrán acercarse a la carpa para disfrutar, o sufrir, con un futuro imaginario que, como recuerda la función, podría estar avecinándose si el mundo continúa dándole la espalda al deterioro del medioambiente y a la naturaleza.