Corín Tellado, de la novela a la escena

Los actores, sobre el escenario del Jovellanos.. /  FOTOS: PALOMA UCHA
Los actores, sobre el escenario del Jovellanos.. / FOTOS: PALOMA UCHA

El Jovellanos aplaudió la representación teatral sobre la vida de la escritora, con sus hijos ocupando asiento en el patio de butacas

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Rendir homenaje a una asturiana universal y a una mujer que rompió moldes en su tiempo es el propósito de 'Corín Tellado, el espectáculo' que ayer se estrenó en el Teatro Jovellanos. Escrito y dirigido por Laura Iglesia, el montaje en el que participan las compañías Higiénico Papel, Ambigú Media Broadcast, Saltantes Teatro y Teatro del Fin del Mundo, ofrece además una nueva muestra del espíritu colaborativo de la escena profesional asturiana. El resultado, una función de una calidad más que estimable y un atractivo que la hace merecedora -como tantos otros trabajos 'made in Asturias'- de un largo rodaje por los escenarios con el que amortizar su ambición artística.

María Socorro Tellado López, la escritora que firmó sus más de 4.000 novelas bajo el seudónimo de Corín Tellado, tuvo una existencia discreta y alejada de los focos de la fama. Sus vivencias personales se asemejaron poco de las de los protagonistas de sus relatos, pero no fue una mujer corriente. Eligió desde muy joven el camino de la independencia y la escritura le proporcionaría los medios necesarios para mantenerse en la libertad deseada. Falleció hace diez años sin ver reconocida su ingente tarea literaria y la obra de Laura Iglesia viene a paliar ese injusto desdén.

La música juega un importante papel en este biopic teatral que despliega su dramaturgia por toda la sala buscando la complicidad de los espectadores con la actuación de varios intérpretes desde las mismas butacas. La propia Corín sale a escena encarnada por la actriz Laura Piquero en un convincente trabajo integrado en la sólida acción coral de sus compañeros de reparto: Félix Corcuera, Nerea Vázquez, Pedro Durán, Luis Alija, Arantxa Fernández Ramos y Carlos Dávila.

La pieza comienza desde la propia realidad con la noticia de la muerte de Corín en la television autonómica y jugará durante toda la representación con ese paso de un lado a otro de esa realidad. Desde el patio de butacas los actores inician el juego reproduciendo el debate sobre la importancia de su figura que podría latir en el imaginario del público sin desdeñar la opinión de sus detractores. A partir de ahí el desdoblamiento del elenco en narradores de la vida de Corín o protagonistas de ella en el escenario irá conduciendo la obra entre números musicales de gran belleza y eficacia a la hora de ambientar cada época. El juego de ese desdoblamiento llegará a lo parateatral con los actores bromeando sobre su propia situación: «Creo que estamos en una paradoja espacio-temporal», llegan a decir antes de hacer mutis. Una gran labor en la dirección de Iglesia que resuelve ese juego con exquisita limpieza

Entre el público que ayer se dio cita en el teatro, con el patio de butacas prácticamente lleno, los hijos de Corín, Begoña y Txomin, junto a los nietos de la escritora. Todos ellos escucharon la cálida, sentida y larga ovación que despidió al elenco.