Un Cultur3 de alta costura

Carlota Barrera y Roberta Barban hablaron ayer de alta costura en el Cultur3 Club. /  D. M.
Carlota Barrera y Roberta Barban hablaron ayer de alta costura en el Cultur3 Club. / D. M.

La feria de artistas cerró sus puertas hasta el año que viene con «un balance muy positivo en ventas y todavía más en asistencia» La ponencia de la diseñadora gijonesa Carlota Barrera, formada en Londres, fue el plato fuerte de la jornada

DIEGO MEDRANO GIJÓN.

La mañana del último día del Cultur3 Club, ayer, estuvo presidida por un plato fuerte: la ponencia de la diseñadora gijonesa de alta costura Carlota Barrera, formada en Londres (Central Saint Martins) y Madrid (bajo el magisterio de Pedro del Hierro), en sabroso diálogo con la brasileña Roberta Barban (Escuela Universitaria de Diseño, Innovación y Tecnología). Barrera, en claves teóricas, presentó su colección 'The Matador and The Fisherman', un trabajo que pretende unir el mundo del toro y el de los pescadores, como universos simétricos donde el hombre lucha contra la bestia y se pretende, muy en la senda de Hemingway, definir qué clase de bestia es esta.

Camisas que simulan rasgaduras de cornadas, piezas repletas de escamas o cofres. La diseñadora, en su madurez creativa, defiende los oficios artesanales tradicionales, la sastrería marcada por las muchas horas de patronaje, la ropa bien hecha donde la técnica resiste a la creatividad, no el intento estrambótico e innovador de sus comienzos.

Dibujos, libros, papel, fotografías... son los inicios del proceso. La investigación no termina nunca y hasta la confección final toda etapa intermedia se muestra flexible a cambios. Ropa ambigua, unisex, rompedora de las fronteras entre géneros, y un diseño masculino de cuerpos musculados al modo de esculturas griegas y donde fueron requeridos nadadores y pescadores a título de modelos, ajenos al hombre corriente, con una preferencia por las manos grandes y los músculos poderosos. La poética de su firma la aprendió en Londres: «El trabajo siempre ha de ser mejor que las referencias sobre las que se sustenta». Una primera colección en Japón, con la androginia como tema, con mucha túnica y chaqueta superpuesta, marcó unos inicios modestos que han ido en aumento. Su ropa pretende una gran capacidad combinatoria, diálogo permanente con otras prendas y la actualidad. Barrera cree en la confección de trajes caros y para toda la vida, donde el lado emocional del gusto siempre lleve a una compra consciente. Trajes de luces y otras piezas solo para pasarela, en el arcoíris de las celebridades y los eventos, dan paso a prendas de la calle, con gran intención visual y matérica, a través de capas y tirantes o chaquetas de torero con un fuerte artesanado detrás.

También por la mañana, la proyección de los cortometrajes 'Vuelta al mundo', 'Pez' y 'Princesa de hielo' en el CICA (Casino de Asturias), a cargo de Aldeas Infantiles, dio paso al concierto de Gethere en el patio exterior del Palacio de Revillagigedo. Y la tarde se abrió a la poesía sonora (Colegiata de San Juan Bautista) de Luis Tejerina (a la palabra) y Javier Goti (guitarra), mientras que el fin de fiesta a esta feria de artistas que se despide hasta el año que viene lo puso Ljubliana & The Seawolf.

Aida Álvarez, directora del festival, tiene claro su rumbo: «Seguir colaborando todo lo posible con el Aula de Cultura de EL COMERCIO. Tenemos la asignatura pendiente del teatro y las instalaciones. Expandirnos, ampliar el número de espacios que intervengan en la feria». El balance final: «Muy positivo en ventas, desde la apertura, y todavía más en asistencia».

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