«Gente como Cueto es insustituible»

«Gente como Cueto es insustituible»

Decenas de personalidades de la cultura y la política despiden al comunicador

JOSÉ L. GONZÁLEZ GIJÓN.

No era Juan Cueto un hombre de homenajes. Pero ayer, en el tanatorio de San Lázaro, en Oviedo, recibió el respeto de decenas de personalidades de la cultura y la política asturiana, que quisieron arropar a la familia un día después del fallecimiento del escritor y comunicador. «Si tuviera que destacar algo de él, sería el sentido del humor. Era una persona que estaba siempre bromeando, que le quitaba hierro a los dramas, lo que se agradecía mucho. De hecho, si estuviera en este momento, estaría bromeando», afirmó su hija, Ana Cueto, que agradeció el «cariño y calor» que han recibido ella y su familia en las últimas horas. No fue lo único que destacó de su padre, una persona «a la que le gustaba mucho aprender, estaba siempre aprendiendo y eso hace que se note a su alrededor».

La muestra de que el conocimiento siempre estaba a su alrededor la dio el expresidente del Principado Pedro de Silva, quien explicó que conoció a Cueto «tarde, en el año 1972». Tarde porque para aquel entonces tenía ya 27 años «y si lo hubiera conocido con 17 el efecto fertilizante para mi inteligencia hubiera sido mayor». Porque eso era lo que, en opinión del expresidente, caracterizaba a Cueto, su capacidad de hacer que aquellos que estaban a su alrededor salieran intelectualmente reforzados. «Lo más característico es que era un hombre que tenía el don de captar los tiempos en tiempo real, traducirlos, comunicárnoslo y, cuando nosotros estábamos aún digiriéndolo, él ya estaba en otra cosa, porque los tiempos habían cambiado».

Mientras Pedro de Silva pronuncia estas palabras en el vestíbulo del tanatorio, el también expresidente del Principado Juan Luis Rodríguez- Vigil asentía. «Era el más grande, el intelectual más importante que ha dado Asturias en los últimos 80 años. No ha habido una personalidad tan poderosa, ágil, divertida y con tanta bonhomía como Juan».

Porque este ovetense del 42 que se sentía playu y que sufría por el Sporting supo hacer hueco entre sus tres carreras (Derecho por la Universidad de Oviedo, Ciencias Políticas por la de Argel y Periodismo por la de Madrid), sus publicaciones, sus libros y sus proyectos de televisión para echar una mano a todo aquel que se lo pedía. «Era un amigo, un amigo fiel. Siempre que regresaba de Francia, tenía ese nicho en forma de amistad. Era de ese tipo de gente que te reintegra, que hace nido», recuerda el escultor Jaime Herrero, amigo personal que compartió con él más de un proyecto y que coincide en señalar lo privilegiado de la inteligencia de Cueto. «Tenía una mente muy brillante y muy aguda, chispeaba. Y eso no se paga con oro».

Entre esas chispas, esa visión, estuvo la de apoyar a la Fundación Príncipe de Asturias en sus inicios, cuando todo eran aún incógnitas. «Fue una suerte haber contado con él, porque fue una de las personas que vio el impacto que podían tener los premios. Es indudable la cantidad de amigos, de admiradores y la huella que deja en la España democrática», destacó la directora de la ahora Fundación Princesa, Teresa Sanjurjo.

Sonrisa

Con una sonrisa en los labios, como hubiera querido su padre, recibió Ana Cueto a todos aquellos que acudieron a despedirse del comunicador. En representación del Gobierno regional acudió el consejero de Sanidad, Francisco del Busto, quien destacó que con la muerte de Juan Cueto «se muere una parte de Asturias. Fue una persona que dedicó toda su vida a trabajar por Asturias y a escribir por Asturias. Siempre digo que no hay nadie insustituible, pero este tipo de personas sí lo son. Siempre ha marcado pautas, siempre ha estado delante y es muy difícil sustituir a personas de este calibre».

El perfil intelectual de Cueto, que recibió la Medalla de Oro del Principado, que fue Hijo Adoptivo de Gijón, que recibió el César González Ruano y el Francisco Cerecedo, es para el director de la Fundación EdP, Nicanor Fernández, «enorme. Siempre veía mucho más que el resto. Es una pena que no haya más asturianos como él, porque esta región sería distinta».

El fundador de 'Los Cuadernos del Norte' también pasó por la Universidad de Oviedo no solo como estudiante, sino como profesor, un tiempo que recordó el rector de la institución asturiana, Santiago García Granda. «Fue un dinamizador de la cultura, un visionario, una persona avanzada a su tiempo y muy trabajador. Estamos orgullosos de que hiciera una parte de su carrera en la Universidad de Oviedo y de que fuera profesor», señaló.

Legado

Enseñar, divulgar su legado es lo que reclamó el secretario general de la Federación Socialista Asturiana, Adrián Barbón, durante la despedida al que fue el introductor de la televisión moderna en España. «Asturias pierde a uno de sus grandes hijos. Hay una necesidad de que se transmita a las próximas generaciones lo que representó Juan Cueto, que todo eso no se quede solo en la gente que lo conoció. Es importante que los jóvenes lo puedan descubrir. Eso sería lo mejor, conservar su legado».

A las muestras de condolencia en un acto íntimo en el que no iba a haber intervenciones, pero en el que terminó por haberlas, su sumaron más personalidades como la presidenta de la Asociación de Escritores de Asturias, Esther García; el catedrático de la Universidad de Oviedo Lluis Xabel Álvarez; el escritor Miguel Barrero; el también escritor y colaborador de este diario Xuan Bello; la librera Conchita Quirós, y el exalcalde de Oviedo Antonio Masip, entre otros. Todos juntos para despedir a una persona fundamental para entender la comunicación y el periodismo en España de las últimas décadas.