«Sólo quiero escribir una historia más y hacer una película más»

El escritor y director de cine Gonzalo Suárez./EFE
El escritor y director de cine Gonzalo Suárez. / EFE

El escritor y director de cine reúne una novela 'shakespeariana' y relatos biográficos en su nuevo libro, 'La musa intrusa'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Existe un 'universo Gonzalo Suárez', con unas señas de identidad singulares, que se manifiesta alrededor de toda su obra, en el cine, en el periodismo o en la literatura, como ocurre con la nueva aventura artística del creador asturiano. Suárez (Oviedo, 1934) publica 'La musa intrusa' (Literatura Random House), un libro con sello propio que incluye un relato de tintes 'shakesperianos' y una colección de relatos biográficos que sirven para iluminar la existencia de uno de los artistas españoles más destacados de la segunda mitad de siglo.

«Todos somos hijos de nuestra infancia», cuenta Gonzálo Suárez, hijo de un catedrático represaliado por el franquismo que dejó su Asturias natal por Madrid. Recuerda Suárez las bombas que caían sobre su cabeza durante la Guerra Civil y sobre todo, una posguerra que influyó de modo determinante en su vida. «Yo quería cambiar un mundo que no me gustaba, aunque eso no ha cambiado en mí: ahora tampoco me gusta el mundo», asevera. «A mí me gusta la vida, pero cuando te asomas fuera y ves los alrededores, da miedo. Hay tanta miseria, todo es tan convulso...», se lamenta el director de películas imprescindibles como 'Remando al viento' (1987), 'El detective y la muerte' (1994) o 'El portero' (2000).

Siendo un adolescente, la vida de Gonzalo Suárez se cruzó con la de uno de los grandes personajes de los años 50. Su madre, separada de su padre, inició una relación con el entrenador de fútbol Helenio Herrera y Suárez, con sólo 16 años, se convirtió en ojeador de futbolistas, un trabajo que le lleva a destinos como Milán, donde el legendario HH entrenó al Inter y donde se le abrieron las puertas del cine.

«Angelo Moratti (entonces presidente del Inter), por intermediación de Helenio, pagó mi primera película, 'Ditirambo'», rememora Suárez, que disfrutaba entrenándose con los jugadores del equipo italiano. «Daba gusto jugar con ellos», bromea este gran aficionado al balompié, que echa de menos no poder seguir practicando el deporte y dice, sin pizca de ironía, que su mejor época como futbolista aficionado fue cuando tenía «entre 50 y 60 años».

Suárez se confiesa decepcionado por no poder dirigir la adaptación al cine de su novela 'Doble dos', un proyecto en ciernes. «Los que ponen el dinero no quieren que la haga yo, prefieren a otro director. Si lo han hecho por la edad, creo que se equivocan. Me siento en buenas condiciones y en buena ley tendría que haberla dirigido yo», explica. «Sólo quiero escribir una historia más y hacer una película más», apunta. Con 84 años, por su cabeza ni aparece la palabra jubilación.

Madrid y Asturias son los dos lugares que han forjado la identidad de Suárez. «En Asturias, cuando regresaba de niño, descubrí la selva que yo tenía en mis sueños: había vegetación, libélulas, todo me parecía mágico. Asturias era la selva soñada en comparación el sórdido pasillo de mi casa de Madrid», culmina.

Temas

Libro