De la Iglesia reivindica en Sitges el cine de barrio en sus sesiones más salvajes

Póster de 'Sesión salvaje'./
Póster de 'Sesión salvaje'.

O. B.BILBAO.

Hubo un tiempo en que las salas de barrio alfombradas de pipas llenaban sus sesiones gracias a un cine español ajeno a autorías y trascendencias. Un día proyectaban 'Los bingueros', otro 'El ataque de las vampiras' y al siguiente 'Supersonic Man'. «No sentíamos la necesidad de ser intelectuales, el cine se justificaba en sí mismo», recuerda Álex de la Iglesia en 'Sesión salvaje', un documental presentado en Sitges que reivindica otro «cine de barrio».

Hablamos de los spagueti y chorizo westerns que se rodaron en Almería, de Paul Naschy como el hombre lobo, de Pajares levantando los brazos en el ring de 'Yo hice a Roque III', de los quinquis de Eloy de la Iglesia. Películas que salieron adelante luchando contra la censura primero y la precariedad de medios después. Muchas fueron masacradas por la crítica, pero encontraron el aplauso de un público que acudía a las salas en cifras hoy inimaginables. «Hasta ayer, estas películas estaban consideradas cine Z», lamenta Nacho Vigalondo.

Los directores de 'Sesión salvaje', Paco Limón y Julio César Sánchez, han sido afortunados al contar con Enrique Cerezo como productor. Significa que han podido disponer de las imágenes de miles de películas.