Jueces y periodistas con la verdad como objetivo

José Manuel Estébanez, Nacho Calle, Carles Quílez y Rosa María Freire , en la Semana Negra. /  JOAQUÍN PAÑEDA
José Manuel Estébanez, Nacho Calle, Carles Quílez y Rosa María Freire , en la Semana Negra. / JOAQUÍN PAÑEDA

La Semana Negra aborda la investigación desde los dos puntos de vista con el Aula de Cultura de EL COMERCIO

ANA SOLÍS

Escuchar al corrupto e intentar entender por qué lo hizo sin criminalizarlo». Parece una misión imposible para una sociedad azotada continuamente por la mala gestión de los cargos públicos, aquellos en los que un día depositaron su confianza. Pero eso, sumado al «rigor», según desveló el periodista de EL COMERCIO y autor de 'Renedo no es un caso. Corrupción en Asturias', Ramón Muñiz, son las claves para llevar a cabo una investigación periodística. «Te juegas la demanda en cada línea, pero lo que te va a proteger siempre es trabajar con rigor», añade.

Muñiz, junto con sus compañeros de profesión, Nacho Calle (La Sexta) y Carles Quílez fueron protagonistas de la primera parte de la mesa redonda 'Novela negra de no ficción: la investigación periodística frente a la investigación policial', conducida por José Manuel Estébanez, ayer en el Espacio A Quemarropa de la Semana Negra dentro de la programación del Aula de Cultura de EL COMERCIO en el festival. Nada mejor que tres expertos en la materia para hablar sobre el trabajo que supone realizar una investigación periodística, sobre el trabajo que conlleva contar la verdad a pesar de las presiones. «La tensión más grave que yo he sentido ha sido con la delicuencia de cuello blanco porque actúa con soberbia y desprecio hacia el ciudadano al que roban y al que perjudican con el robo», manifestó Carles Quílez, periodista experto en desentrañar casos de corrupción política y económica y autor del libro 'Diamantes sucios'.

Una labor incansable de documentación, búsqueda de datos y contraste para que la información de interés público vea la luz, que a veces también implica desilusión. «Tenemos una enorme base de datos de personajes cuya actividad está vinculada a la corrupción y a la facturación de sociedades fraudulentas, pero solo se pueden desvelar una vez lleguen a un cargo público. Hoy por hoy no son publicables y esa es la parte que más rabia da», admitía Nacho Calle, periodista de datos e investigación en La Sexta Noticias y uno de los profesionales españoles que desvelaron los Papeles de Panamá, que pide más «protección para el filtrador».

El último paso tras haber desentramado un caso de corrupción es que la ciudadanía haga un ejercicio de conciencia y se pregunte «¿qué ha fallado? Y así averiguar cuáles son las puertas abiertas de la corrupción», señaló Muñiz. Una labor por la que siguen trabajando ellos y muchos otros profesionales que día tras día siguen haciendo que «este país sea mejor. Si no los valoramos, si no los apoyamos, mañana tendremos menos servicios y menos recursos», concluyó José Manuel Estébanez.

De honestidad y compromiso con la verdad también habló, desde otro punto de vista, la jueza Rosa María Freire, protagonista de la segunda parte de la mesa redonda, introducida por María de Álvaro, coodinadora del Aula de Cultura en la Carpa del Encuentro y ante numeroso público. La magistrada, duramente atacada durante la instrucción del caso de la destrucción de discos duros en los ordenadores del PP, defendió su trabajo y el de sus compañeros como «garantía» para una sociedad democrática. Con la «independencia como bandera» y las «garantías del sistema procesal», criticó los ataques personales que suelen darse en algunos casos, especialmente en la llamada «delicuencia de moqueta», y aprovechó para exigir más medios para la justicia.

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