El Salón del cómic, la historia terminada

Quino vino dos veces al Salón. En 2000 y en 2006. /
Quino vino dos veces al Salón. En 2000 y en 2006.

El certamen que desde Gijón celebró durante años la historieta era el más veterano del país y logró traer a Asturias a autores de culto del mundo entero

PACHÉ MERAYO GIJÓN.

La historia del Salón Internacional del Cómic del Principado de Asturias está terminada. Faltan dineros, apoyos y voluntades de salvar la profunda brecha por la que se ha colado la edición que el próximo otoño haría la 38 del certamen más veterano de España y el segundo más longevo de Europa. Podría haber un punto y seguido. Pero para escribirlo quienes lo organizan piden perdones, que no habrá, porque quienes lo financian no admiten haber incurrido en falta alguna. Visto el panorama el punto y aparte está garantizado. No queda ya futuro, aunque sí un largo pasado. Un trayecto que empezó a contar ediciones en 1972 y que ha dejado una casi interminable lista de nombres propios asociados a él. Un catálogo de dibujantes y guionistas que vinieron a este Norte desde todos los rincones del mundo para contar, dibujar y firmar ejemplares a los aficionados que les observaban como si fueran auténticos dioses.

Reproducir esa lista es imposible. No así subrayar algunos autores de culto como Will Eisner, el creador de Brooklyn, que moría en 2005 poco antes de cumplir los 90 y que dejó en el Salón su marchamo de influyente historietista, de cuya mano nació el famoso personaje 'The Spirit'. Él es uno de los más grandes invitados. No hay que olvidar que a Eisner se le debe la popularización del concepto de novela gráfica. Otra de las estrellas indiscutibles de esta historia terminada es el chileno francés Alejandro Jodorowsky. Novelista, dramaturgo, poeta y ensayista, director teatral y de cine, guionista, actor, mimo, marionetista, compositor de bandas sonoras, escultor, pintor y escenógrafo, instructor del tarot, psicoterapeuta y sanador psicomágico, además de historietista y dibujante de cómic fue invitado y premiado en la edición de 2001.

Inolvidable fue también la visita de Gilbert Shelton, creador del cómic 'Freak Brothers', estuvo en el Salón del 2006. Considerado uno de los más importantes autores del cómic underground compartió ayer año fama con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de este año, el inefable padre de Mafalda, Quino, que para aquel entonces ya era la segunda vez que venía a Gijón. En 2000 se la había recibido como al gran maestro que es. Y con él a Ibáñez, el creador de 'Mortadelo y Filemón'. Cabe destacar que la presencia de autores nacionales también ha sido importante.

Han sido muchos los creadores de culto. Entre ellos llama la atención James Lloyd, dibujante de la adaptación al cómic de 'Los Simpsons', que dejó su buen humor por el programa de 2005. Pawel Kuczynski, dibujante e ilustrador polaco, que plasma en sus dibujos la condición humana con 'satírica visión cargada de crítica social, fue invitado de 2012 y uno de los premiados de ese año. Se llevó el Haxtur de humor, y se convirtió en invitado estrella. Como también lo fue en su día el británico Bryan Talbot, que estuvo en 2010. Dibujante y guionista mundialmente conocido por 'Las Aventuras de Luther Arkwright' y su secuela 'El Corazón del Imperio', es uno de los habitantes del olimpo del cómic.

Otro de los autores de culto que se dejó ver por Gijón y aquí compartió su saber fue Russ Heath, invitado en 2009, vino con sus 83 años acuestas y un montón de papel para dibujar en directo. En realidad, todos los invitados lo hacían. Una de las paradas habituales y más esperada del certamen era, precisamente, ante varias libretas gigantes, en cuyas páginas fueron volcados en vivo algunos de los personajes más seguidos por los amantes del cómic.

Pero todo esto es ya pasado. Un pasado que no va a seguir sumando tiempo. Faustino Rodríguez Arbesú, alma mater del Salón al que le dedicó alma, corazón y asegura que, a veces, también bolsillo, tiraba la toalla después de años y años de trabajo. Dice que no tiene apoyos. El Ayuntamiento asegura que tenía previsto poner a su servicio el mismo presupuesto del año pasado, 12.000 euros para la organización, 6.000 para una exposición que la Fundación de Cultura desplegaba en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. Lo cierto es que en los presupuestos municipales no figura la ayuda, ni tampoco el desvío de esa cantidad a otra actividad cultural.

Se queda así no Gijón sin uno de los clásicos del otoño. Pero no es la primera vez que el salón hace aguas. En realidad a sus 42 años de existencia se suman solo 37 ediciones consolidadas porque han sido varias las no celebradas. Nacido en el contexto del Certamen de Cine para Niños, que guiaba Isaac del Rivero, la cita anual con el cómic tuvo su primera parada histórica en 1977. Al año siguiente, en 1978, la historieta volvió a encontrarse con su público y el ritmo de la cita es bueno hasta 1980, en que, de nuevo se suspende. La anulación, que esta vez se prolonga hasta 1983, hace replantear el encuentro. En 1984 pasa a ser el Salón Internacional del Cómic Ciudad de Oviedo. En la capital se celebra seis años, hasta 1989. En 1990 regresa a Gijón y se celebra con dinero del propio Arbesú. Pero a partir de ese año, empieza a recibir ayudas, hasta contar con el Ayuntamiento, la Universidad, dos consejerías, el Ministerio de Cultura y Cajastur. Ayudas que fueron retirándose del mismo modo que llegaron.

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