«Teresa de Jesús leyó pocos libros, pero muy bien leídos»

Trinidad Ordiz, García Martín, Josefina Martínez y García de la Concha, ante un salón lleno. /
Trinidad Ordiz, García Martín, Josefina Martínez y García de la Concha, ante un salón lleno.

Víctor García de la Concha pronunció ayer una conferencia dedicada a la santa de Ávila en la Cátedra Alarcos de la Universidad de Oviedo

ALBERTO PIQUERO Oviedo.

Con un lleno total y buena parte del público de pie en el Aula Magna de la Universidad de Oviedo, la Cátedra Alarcos acogió ayer la conferencia de Víctor García de la Concha, actual director del Instituto Cervantes tras su paso por la dirección de la Real Academia Española. Una conferencia titulada 'La reforma literaria de Teresa de Jesús'.

Le precedió en el uso de la palabra la presidenta de la Cátedra Alarcos, viuda del fallecido lingüista, Josefina Martínez, quien recordó el motivo de esta convocatoria, vinculada al 500 aniversario del nacimiento de Teresa de Jesús, al tiempo que evocó la cordial relación existente a lo largo de su vida entre Emilio Alarcos y García de la Concha.

Por su parte, a modo de segundo prólogo, intervino el profesor de la Universidad de Oviedo y colaborador de EL COMERCIO José Luis García Martín, el cual quiso mostrar su patente desacuerdo con «un libelo, escrito por un autor asturiano de cuyo nombre no quiero acordarme (se habrá de informar al lector que se trata de Gregorio Morán y su libro 'El cura y los mandarines')», en el que se manifiesta que «la obra de García de la Concha cabe en un folleto», si bien el debate fundamentalque de allí se deriva es de otro signo. Defendió, en consecuencia, «la obra ingente de Víctor García de la Concha desde 1960», así como, entre otros muchos de sus méritos, la creación de los Encuentros de Verines.

Víctor García de la Concha, que asumió en términos propios las intervenciones preliminares, fue directamente a las consideraciones que en torno a Teresa de Jesús ya anticiparon en los años 20 del pasado siglo Américo Castro y Menéndez Pidal, reivindicando una perspectiva biográfica de la autora de 'Las Fundaciones' que dejara atrás las hagiografías. En el mismo sentido, se apoyo en el texto de Ramón J. Sender, 'El verbo se hizo sexo'.

Haciendo un recorrido por los orígenes familiares de Teresa de Jesús, con un abuelo judeo-converso, estimó que «ese linaje no la marcó». Y ahondó en las lecturas que sí pudieron influir en su escritura mística posterior, incluyendo «novelas de caballerías y sentimentales», a las que siguieron las 'Cartas de San Jerónimo', que decidieron su vocación conventual. «Leyó pocos libros, pero muy bien leídos», explicó.

En el marco religioso, la situó «contra los luteranos, lo que en ella se maridaba bien con el humanismo cristiano», entendida su reforma «en, por y para la libertad», lo que la convertiría en precursora de «la cultura europea moderna». Y su percepción literaria de Dios, «no como concepto, sino en sí mismo, más allá del tiempo y del espacio», lo que llevado a las páginas supuso «trastornar la retórica literaria de su época». En una frase sumaria: «La fama universal de Teresa de Jesús no se debe a su santidad, sino a sus escritos».

 

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