«Creo que me tienen de bufón para disimular el autoritarismo total»

Kiko Amat. /
Kiko Amat.

Hoy presenta en Toma 3 'Chap Chap', una recopilación de sus artículos que bien podría ser su peculiar biografía

IDOYA REY OVIEDO.

Kiko Amat acaba de dejar a los niños con los abuelos. A los cinco minutos coge el teléfono y empieza a hablar de sus artículos «llenos de puñetazos y semen». Aunque dice que para algunos temas no la ha encontrado. Son los menos, porque de lo que viene a hablar es de su libro 'Chap Chap' (Blackie Books, 2015) un tocho de recopilación de artículos, casi una autobiografía, un desenfreno que seguirá hoy a las 22 horas en Toma3.

¿Una antología confesional ó un autobiografía?

Creo que es acertado el subtítulo de antología confesional, aunque también es una biografía en artículos. Te das cuenta del arco que abarcan tras seleccionarlos. Mis artículos son siempre en primera persona con el talante de buscar la intimidad con el lector. Al final acabas contando tu vida, aquella situación marital o la batalla de adolescencia. No había la grandísima intención de escribir una biografía con un sombrero de pluma en la cabeza.

Pero fue saliendo...

Nunca me dieron una columna para soltar mis majaderías, así que tuve que camuflarlo en artículos. Es todo un engaño, una falacia. Escribía la crítica de un libro y enchufaba cinco párrafos de batalla juvenil, cuando me defequé en los pantalones. Es cierto que algunos iba hasta tal extremo que los prolegómenos no venían a cuento. Pero en la mayoría lo camuflé bien para hablar de lo que me da la gana.

¿Y no le han llamado la atención por desviarse del tema?

Algunas veces con razón y otras por algunos pusilánimes que rechazaron mis artículos cuando lo que les di era mucho mejor que lo que me habían pedido. Te llaman y te dicen que no se ajusta al estilo, que el consejo de redacción, que no tengo claro qué es o que exista, lo ha echado para atrás. Hay gente que viene a ti muy de oídas. Piensan que eres un moderno y luego se encuentran con la terrible verdad: artículos llenos de semen, puñetazos y palabras soeces.

No le gusta lo de moderno...

Tengo 43 años y te das cuenta de que son etiquetas. No es tan horrible. Hombre, si me ponen la etiqueta de pedófilo, nazi o de estar al servicio de un banco, sí me volvería violento. Si para distinguirme de Vila-Mata me llaman moderno, bienvenido sea.

¿Y si se vuelve mainstream?

El mainstream de suplemento dominical tipo Marías o disco de Serrat me dan ganas de vomitar. Si se trata de vender miles de libros no tengo problema. Es cierto que vengo de una subcultura. De adolescente escuchaba grupos que no conocían ni dios, pero también otros como La Granja o The Jam. El rollo underground como si fuera la yihad islámica no me lo he creído. A mí me gustan los número uno.

¿Trabaja en un reducto de libertad donde hace lo que le da la gana?

Vete a saber. Algunos periódicos conservadores no me han tocado ni un artículo y otros, supuestamente más progresistas, me lo han cambiado todo. Siempre hay rendijas, pero tengo sospechas de que me tienen como al bufón de la corte, para que no se den cuenta del autoritarismo total.

¿Qué echa en falta en el periodismo actual?

Hay gente excepcional como Alberto Arce o Enric González, pero en general lo veo muy cobarde. En el 15-M todos los columnistas iban a una, era súper bestia, daba miedo orwelliano. Veo banalidad de la mala.

¿Cómo fue el proceso para seleccionar sus artículos?

Totalmente deprimente. Hay algunos artículos de vergüenza de la de apartar la cara, como cuando ves a tu padre intentar bailar break dance. Es como si hubieran filmado todos tus ridículos de borrachera.

¿No se cansa de hablar siempre de usted, siempre en primera persona?

Es una forma de contar historias, no me canso ni voy a dejar de hacerlo. Si no te gusta no me leas. Aunque es cierto que si escribo una novela ya no puedo hablar de mí. Estuve año y medio trabajando en la quinta novela, pero no tenía una razón de ser. No se sostenía. Hay que encontrar la voz. Hay cosas en las que necesité 20 años para encontrar la voz y otras como la muerte de mi madre para la que todavía no la he encontrado.

¿El humor lo es todo?

Con el humor hay que ponerse serio. Es un antídoto, es la vacuna contra todo. Tim O'Brien decía que el humor no rehúye la pena. El humor es una respuesta a la pena.