Sara Cabeza: «La construcción del 'yo' es el leitmotiv que atraviesa el poemario»

Sara R. Cabeza. /
Sara R. Cabeza.

La joven ovetense publica su primer poemario, titulado 'Aullido animal', esta tarde en la Librería Santa Teresa de su ciudad

D. MEDRANO OVIEDO.

Sara R. Cabeza (Oviedo, 1990) es licenciada en Filosofía por la Universidad de Oviedo. Trabaja en una tesis sobre filosofía política y cine griego contemporáneo, compaginándola con diversas tareas de arte plástico e ilustración. Presenta hoy (19.30h.) en la Librería Santa Teresa de Oviedo su primer poemario, 'Aullido animal' (Bajamar Editorial).

Hay un intento en su poemario de poner orden en lo salvaje.

Busco criticar la concepción occidental de lo salvaje como algo caótico y brutal y, más que organizarlo desde fuera, reivindicarlo como un espacio en el que existe de forma efectiva un orden imparcial, anárquico, implacable, hermoso y libre. Creo que es probable que debamos cuestionarnos qué es realmente el orden y qué lo salvaje y hasta qué punto no somos nosotros algo desordenado, una entidad confusa, enmarañada, un ser más brutal que las bestias.

Dedica el poemario «a quienes no saben desencriptar ningún sistema jergal de signos».

Cuando era pequeña fantaseaba con dedicar un libro «a quienes no saben leer». Me gustaba esa paradoja y el guiño que, de forma inmediata, expelía al lector. Al ser esta además una obra en la que los animales son mi principal inspiración, creí que sería una buena idea que fuera para ellos. Y por eso decidí dedicársela a quienes no comprenden ninguna lengua (que no lenguaje): los bebés, los iletrados, las plantas, las piedras y los animales.

En la primera parte habla de un cierto «suicidio existencialista».

La construcción del 'yo' siempre ha sido una de mis preocupaciones filosóficas fundamentales. Y podría decirse, además, que es el leitmotiv que atraviesa el poemario. Así, en el primer capítulo, el sujeto se da cuenta de que el hogar, más que constituir un instrumento eficaz en este proceso de autoconstrucción, lo dinamita.

La segunda parte es justo lo contrario. La salida a lo público y sus existencias marginales.

No corresponde más que a la segunda fase de esa búsqueda de sentido del ser que, no hallándolo en el hogar, intenta ahora hacerlo fuera de sus límites, buscándolo en lo público. Sin embargo, los humanos que hay allí le producen aversión, sumidos en un marco de contaminación, consumo y fagocitación tardocapitalista.

La última es el encuentro con lo animal donde lo humano es presencia aliena.

Sí. Invito a un retiro al bosque, y por ende a un reencuentro con lo salvaje. Pero la que se establece con lo natural es una relación agonista, ya que lo humano es allí una presencia que debe refugiarse en una cabaña.