Amor y locura entre fogones

Stephanie Danler./
Stephanie Danler.

La escritora norteamericana Stephanie Danler novela su experiencia como empleada en los mejores restaurantes de Nueva York en el libro 'Dulceagrio'

ÁLVARO SOTOMadrid

Cuando cumplió 30 años, Stephanie Danler sintió un momento que ella denomina 'ahora o nunca'. Hasta entonces, su vida se había centrado en el negocio de la hostelería, donde pasó por todas las etapas: camarera, asistente, sumiller y directora general. Estaba a punto de abrir un nuevo negocio, su propia tienda de vinos. Y sin embargo... "Sabía que si firmaba ese contrato de alquiler y esperaba otro año para cumplir mi verdadero sueño", recuerda. Este sueño era literario: tenía en su cabeza una historia que contar en un libro, así que lo dejó todo y se puso a escribir. Y salió 'Dulceagrio', que la editorial Malpaso acaba de publicar en España, una historia de amistad, locura y amor entre fogones.

"Me encanta el trabajo en restaurantes. Adoro el caos y los retos, y hay pocos trabajos en los que uno se ría tanto. Cuando llegué a Nueva York descubrí un nuevo mundo profesional que me ayudó mucho en el desarrollo del libro", cuenta Danler. Esos personajes aparecen en las páginas del libro. "Toda la gente loca, neurótica y talentosa con la que he trabajado está comprimida en esta obra", explica la autora.

Y no se escatiman detalles, a veces escabrosos. Por ejemplo, triángulos amorosos "que en la vida real no funcionan, pero es muy divertido escribir sobre ellos". O el consumo de alcohol y cocaína. ¿Es tan común como parece? "Extremadamente común. Me he encontrado esa cultura 'de fiesta' en todos los restaurantes de Estados Unidos que he conocido", asegura la escritora.

Una 'fiesta' que también parece muy vinculada a la energía que desprende Nueva York, la ciudad que se levanta como un personaje más de la obra. "Nueva York es mi casa. Vivir y trabajar ahí me ha dado la confianza de que ya puedo sobrevivir a todo. Pero a la vez, diez años después de estar allí, comienzo a sentir el desgaste. Por eso ahora vivo entre Nueva York y Los Ángeles. La ciudad es mejor en pequeñas dosis", bromea.

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