Juan Madrid, entre la memoria y la desmemoria

El escritor Juan Madrid./
El escritor Juan Madrid.

«Cada novela es una venganza», dice el autor de una intriga «contra el discurso dominante» culminada tras superar un ictus

MIGUEL LORENCIMadrid

Juan Madrid (Málaga, 1947) daba los últimos retoques al manuscrito de su nueva novela cuando sufrió un ictus. El accidente vascular dejó temporalmente desmemoriado al memorioso narrador cuando más necesitaba de sus recuerdos. Y es que su novela «más ambiciosa y redonda», 'Perros que duermen' (Alianza Literaria), bucea en nuestra historia reciente y en la de su familia. Es «un ejercicio de memoria contra la desmemoria», dice. También «una venganza contra el discurso dominante» y el «vergonzoso pacto de la Transición y su falso relato».

Lo explica felizmente recuperado este pionero de la novela negra española, junto a Vázquez Montalbán y Andreu Martín, que recurre a su alter ego, Juan Delforo, protagonista de una historia «muy negra» y reivindicativa de la maltrecha memoria republicana y antifranquista que la Transición apisonó.

El relato bascula entre la guerra, la posguerra y la actualidad. Delforo, periodista y escritor como su creador, hijo también de republicanos y con un pasado de activo militante antifascista, recibirá inopinadamente el legado de Dimas Prado. Es un viejo león falangista, un implacable comisario franquista que se relacionó con el padre de Delforo, oficial de la República condenado a muerte, y que protegió en la sombra al joven disidente. Aflorará una lejana trama de corrupción y violencia en torno al asesinato de una joven prostituta en el Burgos franquista.

«Es una novela de la memoria de la II República, que es el momento ético más grande del siglo XX en España, y de la lucha contra el franquismo», insiste Juan Madrid orgulloso de «hacer a los setenta años lo mismo que a los once: contar historias, escribir, que es lo que siempre quise». Publicó su primer relato con 12 años y con 16 era conserje de Alfaguara, editorial creada por Camilo José Cela y para la que aquel avispado muchacho inventó la faja publicitaria que hoy es tan común en todos los libros.

«Cada novela es una venganza. De alguien que se rió de ti, que te insultó, te negó o te ninguneó; de la chica que te dejó en una esquina y se negó a bailar contigo» dice el autor, que se venga «del discurso dominante que se nos ha impuesto y que niega una España diferente, de izquierdas, la que pudo haber nacido de la República», apunta su autor.

«Es también un ajuste de cuentas con el relato artificial y falso de la Transición, que fue un pacto entre las élites y no un renacer de la democracia, como se nos ha querido vender». «Un pacto basado en un olvido inmenso», denuncia. «Los discursos políticos han fracasado pero hoy sigue vigente la lucha por la democracia real y por la conquista de la memoria. No podemos vivir sin esa memoria de la lucha antifranquista», dice el también profesor de historia que «homenajea» a sus padres, un ingeniero que no se sometió al franquismo para poder trabajar, y una madre feminista y orgullosa del clima de libertad de la República.

Cariñoso con el enemigo

Quiere Juan Madrid «despertar en el lector las ganas de saber lo hermoso que fue el país que anticipaba la República y cómo la dictadura lo convirtió en el peor país del mundo». Asegura que lo hace «sin ser esquemático ni caricaturizar a los fascistas, porque trato a mis enemigos con el mismo cariño literario que a mis amigos». Todo lo hace con el afán de entretener y enseñar. «Creo en literatura realista y huyo como de la peste de la prosa posmoderna», dice.

Confiesa que llegó a escribir novelas «en cuatro semanas» pero que para este desafío subió el listón y y ha necesitado «casi cuatro años». Había hecho hasta siete versiones antes de sufrir el ictus, y cuando volvió a leerlo «todo me pareció nuevo». «Me aterra perder la capacidad de escribir. Me volvería loco» asegura el autor de cuarenta títulos y creador de un millar de personajes, entre ellos Toni Romano, protagonista de siete de sus novelas. «Había escrito de casi todas las épocas de Madrid, pero nunca de ese Madrid oscuro y siniestro de la posguerra», destaca el veterano escritor que ha visto sus ficciones convertidas en piezas teatrales o películas como 'Días contados', y autor de la serie de televisión 'Brigada Central'.

El derrame cerebral ha cambiado la visión de la vida y la literatura de Juan Madrid, que ha recuperado plenamente el habla y la movilidad y ha corregido unos hábitos peligrosos. «Se acabó esa fabulosa vida de crápula; el beber, trasnochar y fumar hasta cuatro puros diarios. Tengo que ser formal. No me queda más remedio. Me aterra volver a perder esa memoria que jamás me había fallado pero que ahora tengo que ejercitar. Sin ella no podría vivir ni escribir», insiste.

«He sido un niño de la calle y ahora soy un viejo de la calle» dice risueño en una de las casas de comidas más antiguas y castizas de Madrid, 'La Carmencita', donde quiso presentar esta novela para volver al barrio donde pasó su infancia y su dura adolescencia de melenudo contestatario. «Viví en una pensión que compartía con 'el negro' Quiñones, seminarista y boxeador que me enseñó a amagar y a escribir», rememora.