«Abogados y timadores son lo mismo»

Noemí Trujillo y Lorenzo Silva. :: JUAN CARLOS TUERO/
Noemí Trujillo y Lorenzo Silva. :: JUAN CARLOS TUERO

Steve Cavanagh, autor de 'Trece', visita Gijón para presentar su último libro, una trabajada trama en la que el villano «parece otro héroe»

KAY LEVIN

El norirlandés Steve Cavanagh cambió la toga por la máquina de escribir hace cinco años y, desde entonces, ha triunfado en el mundo de la literatura de suspense. Tanto, que ya gana «más que lo que ganaba de abogado», afirma divertido. El escritor presentó ayer en la Semana Negra de Gijón su obra 'Trece', la primera editada en español. Un libro protagonizada por Eddie Flynn, un abogado defensor que se enfrenta a un asesino en serie que «no está siendo juzgado, sino en el jurado».

-¿Cuándo decidió apostar por la escritura?

-Intenté ser guionista con 18 años. No funcionó, lo dejé y no fue hasta que murió mi madre, con 35 años, que volví a hacerlo. Ella siempre me animó a que siguiera escribiendo. Hice el libro que le hubiera gustado leer, 'The defence'. Al principio solo quería escribir para ver una obra mía en las librerías. Ahora han sido traducidas a trece idiomas y hay en marcha una serie de televisión. Ha sido mucho más de lo que esperaba. Gano más dinero que como abogado, así dejé la toga definitivamente hace dos meses.

-¿Qué le llevó a dedicarse al suspense y no otros géneros?

-Es lo que me gustaba leer. Escribo thrillers por hacer que la gente quiera pasar a la siguiente página. Además, quería mostrar los trucos que usa un abogado y cómo hace para manipular. Eddie Flynn, el protagonista, es la típica persona que hace cosas incorrectas pero por una buena razón. En 'Trece', este irlandés, que es también boxeador amateur, fue antes estafador. ¡Los abogados y los timadores son exactamente lo mismo! Tienen las mismas habilidades: distracción, manipulación y persuasión. Flynn tima al jurado y al lector. Su rival aquí es un asesino en serie que consigue estar en el jurado sobre el crimen que él cometió pero que se adjudica a otro. Tiene una enfermedad: no puede sentir el dolor, y por eso le fascina. Lo escribí como si fuera otro héroe.

-¿Cuánto hay de usted en el protagonista?

-Eddie es básicamente yo, pero con mejor aspecto y con pelo (se ríe). Somos bastante similares. Él dice: 'La verdad no importa, solo importa lo que pueda probarse'. Y se centra en ayudar a quien cree inocente, que es lo que a mí más me motivaba como abogado.

-¿Por qué no se desarrolla en su Reino Unido natal?

-No quería un héroe que tuviera que llevar peluca, como hacen ese tipo de abogados en Reino Unido. Hubiera sido cómico. El sistema judicial estadounidense es aterrador: es un placer que el único honesto, en esta novela, sea un timador. Tienes que ser rico para tener justicia en EEUU, si no no consigues un buen abogado, o pagar la fianza, y la mayoría se declara culpable de crímenes que no cometieron. Flynn es el héroe que combate esa corrupción.

-¿Por qué triunfa tanto el suspense?

-Es muy entretenido. Cuando escribo un libro quiero golpear al lector desde la primera línea, no desde la primera página. Si alguien compra uno de mis libros quiero que se levante a las cinco de la mañana para terminarlo, y tiene que ser interesante para eso. Además hay mucha competencia ahora con Netflix e internet, eso ha promovido un despegue para bien que ha hecho que se vendan muchas más novelas de suspense.