La alegría no desfallece en el Cultur3

Ambre fue una de las bandas que pusieron música a la soleada jornada. /  FOTOS: ARNALDO GARCÍA
Ambre fue una de las bandas que pusieron música a la soleada jornada. / FOTOS: ARNALDO GARCÍA

La feria gjionesa, que hoy cierra sus puertas, genera debate y ofrece arte de tú a tú El escritor Mario Cuenca Sandoval presentó 'El don de la fiebre', mientras que Ambre y Harrison Ford Fiesta pusieron la música

DIEGO MEDRANO GIJÓN.

El Cultur3, en el gijonés Palacio de Revillagigedo y auspiciado por EL COMERCIO, es un espacio donde la alegría se destila gota a gota. Los asistentes, desde la hora de apertura (11), llegan despacio para no tardar en convertirse en discretas multitudes que dan lugar a los barullos de horas punta (a partir de las 13). El sábado empezó con dedicación a los niños, talleres de doblaje, otra vivencia del arte para los más pequeños, donde no solo es decisivo ver pintura, sino también a los creadores junto a las obras, pues uno de los logros del festival desde la primera edición ha sido el de eliminar intermediarios sin peaje alguno.

Mario Cuenca Sandoval presentó su novela a media mañana editada por Seix Barral ('El don de la fiebre'). La novela no puede ser más artística: un joven compositor musical se enfrenta a sus retos en una Francia ocupada por la II Guerra Mundial donde los pájaros, la religión y la propia música, frente a la barbarie nazi, dejan paso al amor y a la vivencia minuciosa de la belleza. Todo sobre la vida del Olivier Messiaen, vanguardista renovador cuya obra, en primera instancia, dialoga de forma abierta con la de Stravinsky, para luego influir de forma destacada en la de Pierre Boulez. Misticismo, amor, naturaleza, sonido de pájaros, tensión dramática, conocimiento, calidad artística en los tiempos de la insolidaridad francesa para con el pueblo judío.

Ambre, formación musical, ocupó el lugar dejado por las palabras de Cuenca Sandoval y llegó un oasis imprescindible, bajo el sol de las dos de la tarde: Antonio Trapote (Cantante y guitarrista), Javier Oleaga (guitarra y teclas) y José Doel (teclas). Su estela va desde el sonido Pink Floyd (orígenes) hasta llegar al de Radiohead (finales). Filosofía a pie de asfalto que no huye de las decisiones, la toma de conciencia. Estribillos de plomo, grabados a fuego, la decisión que siempre supone el abandono de otra opción a la que nunca más tendremos opción de calibrar en su justa medida. La gente tararea mientras canta o mueve el pie, signos que expresan un pensamiento alentador. Y, a partir de las ocho llegó el turno internacional, donde Gijón formó parte de París, con el grupo revelación de la nueva música francesa: Harrison Ford Fiesta. Canciones cálidas, que la crítica internacional ha bautizado como «escurridizas». Épica, arrebato e inyección lisérgica de la llamada 'nouvelle chanson' trufada de 'neo-folk', psicodelia, voces profundas, prosas sencillas, instrumentos y melodía. Temperatura de clásicos al mismo tiempo que directo de muy modernos; lo que quisieron para sí los simbolistas.

Canción literaria, de gran fuerza narrativa, donde, en mitad de la lluvia ácida, surge un zarpazo que convierte el discurso en vibrátil y especialmente contemporáneo. La elegancia vuelve a tener un tremendo guiño a la tradición: música francesa de guitarras, letras cuidadas y voces cálidas como salidas de un cuento de Julio Cortázar junto al Sena. Romain Aleberteau (guitarra acústica, natural de Tours), César Meler (guitarra eléctrica, coros), Pablo Vidal (teclados, coros) y David Cobo (percusión, voces). Sonido Carla Bruni o Charlotte Gainsbourg: inevitable paladeo en el lenguaje, recreación visceral en cada sílaba, refinamiento y esplendor. Folk con sorpresas, revoluciones tranquilas, luces delicadas, eterno viaje...

Cultur3 Club recibe a gente de toda Asturias, en la jornada festiva y especialmente monárquica de ayer. Gente que viene de la playa o va a ella. Genera debate y una vivencia del arte ajena a vitrinas e intimidaciones, de tú a tú, donde arte es todo aquello que hace la vida más importante que el arte, a la manera de Fluxus y Rober Filliou. En Cultur3 Club no cabe la solemnidad, su programa diario destila exquisitez, buen gusto y no solo las mejores firmas artísticas nacionales, sino también las más jóvenes, lo que es de agradecer. No solo lo bueno sino también lo nuevo. Hoy, despedida y cierre. Se despiden hasta la próxima edición, ya garantizada por la Fundación Liberbank. Aprovechen, corran antes del vuelo.

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