«La autoedición ya no es síntoma de baja calidad»

Mariana Eguaras, durante su ponencia en el Congreso de Escritores. / JOAQUÍN PAÑEDA
Mariana Eguaras, durante su ponencia en el Congreso de Escritores. / JOAQUÍN PAÑEDA

Mariana Eguaras reflexiona sobre el momento que vive la edición independiente y defiende la importancia de un contenido «pensado y cuidado»

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

«No existe ninguna fórmula mágica para que un libro se transforme en un éxito de ventas». Una afirmación obvia, pero que tiende a difuminarse entre la ilusión y ansiedad de muchos escritores por publicar sus obras, y con la que la consultora editorial Mariana Eguaras quiso comenzar ayer la mesa redonda sobre procesos editoriales incluida en la primera jornada del VI Congreso de Escritores que organiza la Asociación de Escritores Noveles y que se celebra durante este fin de semana en Gijón con la colaboración del diario EL COMERCIO.

Eguaras, con más de 20 años de experiencia en el sector editorial, abandonó hace once años su Argentina natal para trasladarse a Barcelona, donde vive y desde donde asesora, edita y colabora con numerosos autores que optan por el camino independiente a la hora de publicar sus obras. Una diferencia, entre libros y obras, que la argentina quiso dejar clara desde el principio de su intervención. «No se escriben libros. Se escriben obras que pueden transformarse en un libro, en una serie, una película o, por supuesto, en un fajo de hojas sobre una balda», afirmó. Para Eguaras, el libro como tal es un simple producto, «comparable a un coche o un yogurt», que precisa pasar por diferentes procesos para salir al mercado.

Bajo la premisa de que hoy en día es posible que los lectores sean mucho menos exigentes que antaño, una opinión que se justifica en el éxito de algunos libros «cuya edición no se ajusta a las ventas», la argentina se lanzó a explicar los que considera como procesos necesarios a la hora de editar y sacar al mercado un libro. «Cualquier libro tiene dos grandes bases sobre las que asentarse: el contenido y la forma. Sin contenido el éxito es imposible», indicó previo a enumerar una serie de puntos o fases que debe atravesar una obra. Un decálogo de filtros editoriales entre los que están el proceso primario de revisión del autor, básico para creer en el libro; la corrección de estilo, que no debe implicar un cambio en el sentido de la escritura; la corrección ortotipográfica, en la que se asegura una coherencia respecto a la estructura de la página; y el diseño de la cubierta, parte esencial de la primera impresión causada en el lector.

Sin embargo, Eguaras quiso dejar claro que, pese a la idoneidad de seguir dichos procesos, «muchas veces hay que ajustar un presupuesto y no se pueden cumplir todos», por lo que es importante tener claro cuáles son indispensables. «El precio de una edición a través de estos procesos puede subir hasta los 2.000 euros. No obstante, estos diez puntos, pese a que te garantizan calidad, no te aseguran un éxito del libro», insistió.

La consultora, que no tuvo pudor en reconocer que algunas veces ha editado libros que no le gustaban «porque al final hay que comer», realizó durante su intervención una defensa de la autopublicación o edición independiente. «Estos términos ya no son síntoma de baja calidad. Hay fantásticos autores que rechazan trabajar con editoriales», afirmó quien, en un ejercicio de intuición, confesó que el sector del libro estaba todavía comenzando su transformación digital. «Algo me dice que vendrán muchos más formatos digitales. Esto es solo el principio», declaró.

Pese a que la situación económica y editorial es mejorable, Eguaras quiso terminar su ponencia con un mensaje de ánimo para los jóvenes escritores con dificultad para encontrar vías de publicación. «La calidad también implica no conformarse. Hay que ponerle ganas y no decaer nunca», concluyó. Tras la mesa redonda, la jornada se cerró con un encuentro literario entre los escritores Víctor del Árbol, premio Nadal 2016, y el asturiano Ricardo Menéndez Salmón.

Temas

Libro
 

Fotos

Vídeos