«Buscar una polémica actual en el Cristo de los evangelios es no entenderlo»

El escritor Miguel Aranguren. / E. C.
El escritor Miguel Aranguren. / E. C.

Presenta esta tarde su última novela en el Ateneo Jovellanos en un acto en el que colabora el Aula de Cultura de EL COMERCIO Miguel Aranguren Escritor

PABLO A. MARÍN ESTRADAGIJÓN.

Tras once novelas publicadas y otros tantos éxitos editoriales, el escritor Miguel Aranguren (Madrid, 1970) se adentra en su obra más ambiciosa: 'J.C. El sueño de Dios' (Homo Legens), fruto de siete años de trabajo. Nos habla de ella, pocas horas antes de su presentación en la Antigua Escuela de Comercio (19.30 h.) en un acto del Ateneo Jovellanos que cuenta con el apoyo del Aula de Cultura de EL COMERCIO.

-¿Escribir este libro ha sido su mayor reto?

-Cada novela tiene sus retos, esta lo tuvo en el proceso de creación y hubo momentos en los que incluso pensé en tirar la toalla porque el personaje es inabarcable, pero a medida que resistí a la tentación -nunca mejor dicho- el resultado lo sentía muy satisfactorio y pensé que el público podía vivirlo de la misma manera.

-¿Qué le atrapó de ese protagonista inabarcable?

-En estos siete años de trabajo la sensación que he tenido es que Jesús, más allá de la fe, es un personaje histórico con la capacidad de hablar a cada persona que se acerque a él. Eso lo hace especialmente fascinante y también complicado.

-¿Cómo definiría a este Jesús?

-Sería pretencioso afirmar que es el verdadero. Cristo tiene un mensaje para cada persona, por tanto es mi experiencia junto a Jesús, el que yo me detengo a escuchar y que me pide de una manera metafórica: 'escribe esto de mí y esto otro no lo cuentes'.

-¿Estaría más cerca del Cristo hombre?

-La novela deja nítido el misterio de quién es Cristo como cuentan los evangelios, cómo revolucionó a unos hombres y mujeres sin fuerza en las armas o en la ciencia y fueron capaces de transformar el mundo conocido hasta hoy. Está presente el hombre y el Cristo Dios.

-El entorno histórico, ¿le sirvió para completar su retrato?

-Jesús es un hombre de su tiempo y sus circunstancias. Conocía muy bien aquella sociedad pacata, llena de miedos y que él tenía intención de despertar; también las tendencias políticas de su tiempo, que a la vez no le interesaban. Todo eso ha hecho que en estos 20 siglos haya sido la razón de vida de personas de todas las condiciones.

-¿Cómo manejó la relación con sus personajes más cercanos?

-Lo más sorprendent

e de su historia tal vez sean esos personajes que lo trataron. Estamos hablando de Dios encarnado. Tuvieron la ocasión única de compartir sus días con él. Durante muchos años pasó desapercibido y eso me producía una inquietud literaria muy especial. ¿Qué me hubiese pasado a mí de haber sido uno de ellos?

Apertura de mente

-¿Leerán la misma novela un creyente y quien no lo es?

-Me imagino que no, pero no tanto por esa diferencia, que marca, como por la propia apertura de mente de cada lector. Las impresiones que me han ido llegando son muy positivas y aunque suene a eslogan de venta, sin duda este es un libro que no deja indiferente a nadie.

-En todo caso no ha sentido la tentación de crear polémica...

-Tratar de buscar en los evangelios y en el personaje una polémica política o social de nuestro tiempo es no entenderlo. Es universal y todos vivimos mediatizados por su presencia, pero en ningún momento he tenido la tentación de fabricar un Cristo polémico que generase mucho ruido y conseguir probablemente que las nueces caducasen muy temprano.

-Respecto a sus obras anteriores, ¿hay aquí también aventura?

-No, he buscado a Jesús en la intimidad, no en las producciones de Hollywood. Anclado a su tiempo y a su tierra: alguien que convive con indeseables y también con gente humilde y maravillosa, que tiene su vida íntima de familia, el judío devoto y a la vez alejado de las casuísticas. He buscado más a ese Cristo que al que pueda recibirse a son de trompetas.