«El complot de don Juan contra Franco fue tan ambicioso como ingenuo»

Juan Fernández-Miranda es coautor del libro. / MATÍAS NIETO
Juan Fernández-Miranda es coautor del libro. / MATÍAS NIETO

El Ateneo Jovellanos acoge esta tarde la presentación del libro 'Don Juan contra Franco', de Juan Fernández-Miranda y Jesús García Calero

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Don Juan de Borbón hizo lo imposible por derrocar a Franco, por devolver la monarquía a España. Pero la falta de apoyo internacional abortó aquella conspiración en la que contaba con el apoyo de prohombres como el entonces duque de Alba. 'Don Juan contra Franco' (Plaza y Janés), el libro de los periodistas de 'Abc' Juan Fernández-Miranda (Madrid, 1979, sobrino nieto de Torcuato Fernández-Miranda) y Jesús García Calero revela todo lo que ocurrió en aquellos años de postguerra. Hoy, a las 19.30 horas, se presenta en un acto organizado por el Aula de Cultura de EL COMERCIO en colaboración con el Ateneo Jovellanos. Será en la antigua Escuela de Comercio de Gijón.

-¿Cómo les llega esta historia?

-La persona que tenía los papeles contactó con nosotros. Tenía interés en que salieran a la luz esos documentos que llevaban 40 años ocultos. Hicimos unos reportajes que se publicaron en diciembre de 2016, que tuvieron mucho éxito e incluso el rey Felipe nos reconoció el trabajo.

-¿Cómo fue el descubrimiento de esos documentos?

-Muy emocionante. Cuando hablé con la fuente, él me contaba cosas y yo pensaba: si es verdad la mitad de la mitad estamos ante un hallazgo histórico. Cuando me enseñó los documentos aluciné, son de los años 40 y no los había visto nadie. Ese descubrimiento es el momento más emocionante de la vida de un periodista, te das cuenta de que algo tiene interés informativo y solo lo tienes tú.

-¿Los reportajes quedaban cortos?

-Fueron cinco entregas y eran como fotos de momentos concretos. Nos dimos cuenta de que podíamos hacer la película, contar el relato completo, lo cual implicaba un estudio a fondo de todo lo publicado, de toda la historia de España desde la guerra civil en adelante, y contextualizar lo que significaban. Eso le daba una segunda vida a los documentos. Al final, hemos llegado a la conclusión de que esa parte de la historia no se había contado. Se había hablado del exilio, de la oposición a Franco en la izquierda, sobre todo fuera de España, pero que hubo gente en el ámbito de la derecha conservadora y liberal que se opuso a Franco e intentó derrocarle no se había dicho.

-Los reportajes se titularon 'Franco contra don Juan' y el libro 'Don Juan contra Franco'. ¿Por qué?

-Porque los documentos lo que revelan es el espionaje de Franco contra don Juan, pero, al hacer el relato completo, nos dimos cuenta de que el que atacaba era don Juan a Franco, descubrimos que el espionaje era parte de una conspiración y el segundo título era más fiel a la realidad.

-O sea, que ustedes mismos cambiaron de opinión.

-Claro. Inicialmente, al estudiar los informes que la Falange daba a Franco, observas cómo desde el poder absoluto que tenía se vigilaban los movimientos subversivos. Cuando ya te metes a fondo a analizar esos movimientos y a contrastar con lo que se sabe de personas de primer nivel en todos los ámbitos, como el duque de Alba, Kindelán, Aranda, descubres con enorme sorpresa, y con mucha satisfacción, que en esa España de los años 40, de postguerra gris o negra, todavía quedaba gente que apostaba por la democracia. A mí como español me parece emocionante que hasta en los peores momentos la gente esté dispuesta a jugarse el patrimonio, la libertad y vida por luchar por los ideales democráticos. Eso sucede en ámbitos de derecha e izquierda moderada que fueron los que se vieron aplastados por los extremos en la II República.

-¿Tan sofisticado era el espionaje franquista?

-Más que un servicio de espionaje sofisticado, lo que pasaba en España es que todo el mundo era un pequeño espía, cualquier gobernador civil enviaba una carta a Franco para contarle lo que había escuchado. Era un régimen basado en la delación.

-¿A Franco le preocupaba más la derecha o la izquierda entonces?

-La izquierda estaba derrotada y fuera de España y no le preocupaba tanto la derecha como los monárquicos, que estaban más vinculados a la derecha. Le preocupaba que le quitaran el puesto, y la única persona que tenía una remota posibilidad era don Juan de Borbón. Porque los que realmente plantaron cara a Franco públicamente fueron los que lucharon con él en la guerra civil, los generales Kindelán y Aranda o el duque de Alba. Cuando empezó a instaurar su régimen político decidieron que eso no era por lo que habían luchado.

-¿Qué se hizo mal para que la conspiración no triunfara?

-Esa conspiración era ambiciosa, pero tenía un fallo de origen: don Juan no estaba dispuesto a arrastrar a España a una guerra civil, lo cual le honra como político, pero le incapacita como alternativa. Fracasó porque lo fio todo a la presión internacional. Una frase que le gusta decir a García Calero es que quería ser rey por convencimiento, y eso es bonito, pero ingenuo.

-¿La ingenuidad fue la razón?

-La conspiración de don Juan fue tan ambiciosa como ingenua. Cuando acaba la II Guerra Mundial, los aliados se dan cuenta de que Stalin tiene interés en que en España haya un régimen débil para intentar convertirlo al comunismo, pero al tiempo Franco fue audaz en levantar la bandera del anticomunismo, así que la comunidad internacional pensó que mejor tener una España controlada aunque no democrática que abrir la mera posibilidad de que cayera en manos de Stalin. Don Juan tenía los apoyos y el dinero, pero le faltó el último paso.

-¿Qué hubiera pasado si hubiese triunfado esa conspiración?

-El libro habla también del pacto de San Juan de Luz, que consigue que la derecha y la izquierda moderadas, Gil Robles e Indalecio Prieto, se pongan de acuerdo. Ahí se establece lo que hubiera sido el país: el plan Marshall hubiera llegado varios años antes, España se hubiera convertido en uno de los países fundadores de la Unión Europea... Es decir, se habría adelantado treinta años.

-Todo lo que cuentan da para un peliculón.

-Podría ser una buena película, tiene personajes muy potentes, hay una historia de lucha por la libertad, es una epoca que no se conoce bien... Y le diré que hay personas del mundo del cine que nos han preguntado...

-Otra de las revelaciones que hacen es sobre la llegada a España de don Juan Carlos.

-El libro ofrece una imagen de don Juan más generosa de la que le dio el franquismo, que le tildó de persona frívola, bebedor, de poco nivel político. Nosotros demostramos que apostó por la alta política, que tenía unas convicciones democráticas muy importantes. Él jugo dos partidas: la primera, la de la conspiración, y otra a largo plazo, que consistía en que si él no podía ser el heredero que lo fuera su hijo. Por eso decide enviar a España a Juan Carlos con diez años. No es Franco el que trae a Juan Carlos a España, hay mucha propaganda sobre eso y el libro la desmonta.

-Es una época poco estudiada, ¿les han quedado ganas de seguir?

-Digamos que esta conspiración que acaba en 1948 pone fin a los intentos con cierta posibilidad de realizarse de derrocar a Franco. A partir de ahí no hay más opciones. Se podría investigar el contubernio de Múnich de 1962.

-¿Conocer la historia ayuda a cerrar las heridas o las reabre?

-Nueve años después del final de la guerra civil, Gil Robles e Indalecio Prieto, cuando las heridas se acaban de producir, fueron capaces de llegar a un acuerdo. Ese mensaje se debe poner sobre la mesa a quienes ochenta años después apuestan más por separar que por unir. La investigación y la historia apoyan la importancia del consenso y de cerrar heridas.