«Le enseñé el as de oros a María Teresa Campos»

«Le enseñé el as de oros a María Teresa Campos»

Jorge Martínez, de Ilegales, da rienda suelta a su afilado verbo en 'Conversaciones ilegales', un libro que repasa su vida a través de sus propias palabras

MIGUEL ROJO

No tiene desperdicio. A lo largo de 220 páginas, Carlos H. Vázquez repasa en 'Jorge Martínez. Conversaciones ilegales' (Efe Eme) la vida del músico asturiano, utilizando sus propias palabras, extraídas de varias entrevistas. Jorge se desata, no se guarda nada, y da rienda suelta a su afilado verbo. Sin red. ¿De lo más jugoso? Una anécdota con María Teresa Campos, que les iba a presentar en Televisión Española. En los pasillos, antes de entrar, con su banda «de empalmada» en Madrid, les pidieron a unas chicas que les enseñasen «las tetitas» y se lió parda. «Las más valientes nos pidieron que les enseñásemos nosotros la polla. Y me la saqué -no uso gayumbos-, igual que los demás, y en ese momento pasó María Teresa Campos y me vio la polla (Risas). Me llamó 'guarro' y le dije: 'Pero qué dices tú... Si esto no es pa ti. Hueles a nicho'. Anduvo como sonámbula unos pasos y se dio la vuelta. Me puso... Contesté ante tales amabilidades -ya que tenía los pantalones por las rodillas- dándome la vuelta y agachándome para enseñarle el as de oros, que seguro había sido lo más bello que había visto en su vida». Finalmente, María Teresa se negó a presentarles y tuvo que hacerlo «el propio Jesús Hermida».

Es esta una sola de las cientos de anécdotas que cuenta Jorge Martínez en un libro que habla de su niñez, de sus inicios en la música, de su mili y de su familia; de sus peleas con Stukas o con un músico de Gabinete Caligari. De cómo andaba por Gijón con su stick de hockey, de las drogas, de la muerte. «La heroína es una droga muy peligrosa. Yo consumía anfetas y alcohol, más que nada. También rayas de cocaína». Habla de música, claro, y de sus guitarras. Habla de política, de la SGAE y de la rueda. «Gente que respeto como músicos han resultado ser unos ladrones». Y así todo, hasta el infinito.

Las perlas de su libro 'Jorge Martínez. Conversaciones ilegales'

«Todo eso del Xixón Sound me parecía una mierda»

«La literatura americana me ha decepcionado muchísimo. El mismo Bob Dylan es un idiota cojonudo»

«No soporto a Guns & Roses, es posible que todo lo que odio del rock esté ahí»

«Los condones me siguen apretando, me quedan por la mitad»

«El trabajo no es un derecho, es una maldición»

«De pequeño me obligaban a ir a misa. Entraba normal y salía con el ceño fruncido»

«Hoy en día no se puede decir nada. Yo creo que hay que ofender al máximo. Y los chistes racistas son cojonudos. ¡Qué cojones!»

«A Oviedo van los príncipes a buscarse las novias»