«Los fascistas no pueden decidir»

Edu Galán./JEOSM
Edu Galán. / JEOSM

Edu Galán, creador de la revista 'Mongolia', recibirá este domingo en la Casa de Cultura de Mieres el Premio Serondaya de las Artes

AZAHARA VILLACORTA

Edu Galán (Oviedo, 1980) suele interpretar a un paisano bastante más «faltosu» de lo que él es en realidad. «Juego a eso: a que la gente piense que soy ese señor tan faltón. Pero, aunque lo diga con un volumen muy alto, creo en lo que digo». Ese es también el juego de 'Mongolia', que este domingo, a las 19 horas, recogerá en el Auditorio de la Casa de Cultura de Mieres el Premio Serondaya a la Innovación Cultural en la categoría de las Artes. Un galardón a «un proyecto cultural de múltiples expresiones artísticas (editorial, escénica y audiovisual), por utilizar el humor como el mejor antídoto contra las dificultades de la convivencia contemporánea y por innovar en la utilización de nuevos soportes de comunicación para el ejercicio de la crítica satírica y el análisis de la actualidad, la sociedad y la política». Porque 'Mongolia' es la revista satírica que este licenciado en Psicología en Oviedo y residente en Madrid perpetró con unos colegas allá por 2012, pero también espectáculos como 'Mongolia sobre hielo', amenazado por la extrema derecha en Valencia y que «en fechas muy próximas llegará a Asturias».

-La Policía Nacional tuvo que garantizar la seguridad de su 'show'. ¿Qué pasó exactamente?

-Descubrimos que por las redes se estaban organizando grupos fascistas, de ultraderecha violenta, y no solo para hacer una manifestación. Lo de la manifestación a las puertas del teatro ya nos lo han hecho y, si es pacífica, no hay ningún problema, pero esto iba muchísimo más allá porque habían comprado entradas para reventar el espectáculo desde dentro y, además, amenazaron a los trabajadores con técnicas mafiosas. Cosas muy feas que ya están en manos de la Policía.

-¿Cuál fue su respuesta?

-Mi reacción fue decirle a su líder que íbamos a actuar sí o sí siempre que la Policía pudiese garantizar la seguridad del público. Lanzamos un comunicado que tuvo una gran repercusión y obtuvimos el apoyo de todos los grupos menos Vox. Al final, actuamos y la del sábado fue una función tensa. Ya lo vivimos en Cartagena, cuando vinieron 400 fans de la Virgen de la Caridad a pegarnos. Y en Sevilla, los de la Macarena. Son noches raras porque la gente está asustada y deja de ser un 'show' de 'Mongolia' para ser uno a favor de la libertad de expresión.

-Valtonyc, Dani Mateo, ustedes... ¿Retrocedemos?

-Lo que no puede ser es que, por presiones de la ultraderecha, Dani Mateo tuviese que suspender en el Teatro Olympia. Los fascistas no pueden decidir. Por eso nosotros forzamos al máximo en Valencia.

-Han llegado a acusarles de alimentar a Vox con su radicalidad.

-Claro. Pero la verdad es que es un fenómeno con muchas variables. Una muy evidente es el desgaste de casi cuarenta años de Gobierno socialista en Andalucía y del PP con la corrupción. Y otra, el auge de los populismos, absolutamente transversales porque son una técnica de comunicación. Por ejemplo, Podemos se basa en las formas del peronismo y en Vox maman claramente de las formas de la nueva derecha que coordina Steve Bannon. Los populismos son muy peligrosos para una democracia, pero muy atractivos porque ofrecen soluciones sencillas a problemas complejos.

-Se ha metido con el yihadismo, ¿pero con Asturias se atreve?

-Sí. Cuando actuamos en Oviedo un 11-S, hicimos un cartel en el que varios aviones sobrevolaban la catedral y hubo muchísima gente que se indignó. Hubo uno muy gracioso que incluso dijo que era como darles pistas. Y también hicimos un chiste sobre La Santina, que convertimos en Laxantina, un bote de laxante.

-No les pasó como a Cela...

-No. Y eso que yo siempre he aspirado a ser persona 'non grata' en mi propia tierra. Sería precioso. Sobre todo, por equipararme a Mariano Rajoy, que, cuando lo nombraron persona 'non grata' en Pontevedra, pronunció una frase acojonante. Dijo que qué injusto era aquello, porque ni a Hitler ni a Mussolini les habían nombrado persona 'non grata' y a él sí.

-¿Lo echa de menos?

-Sí. Porque Pedro Sánchez es más soso que Dios, igual que Javier Fernández. Pero vendrán otros.

-¿Mejor 'Cherines'?

-A mí siempre me ha gustado. Pensaba que se iba a retirar hace mucho y ahí sigue. Aparte de que tiene un estilo Celia Villalobos, de política antigua, que siempre me ha encantado por su falta de educación y sus modales de señora rancia. Eso espero que no se pierda nunca.

-Han cargado contra la Iglesia, la Casa Real... y les ha llevado a los tribunales Ortega Cano.

-Mira que en la Iglesia y en la Casa Real están locos, pero lo de Ortega Cano es la locura total. Fue una situación surrealista porque, en un juicio, tienes que justificar ante una jueza por qué has puesto en una portada «estamos tan a gustito». Hemos sido condenados, pero estamos a la espera de la apelación. 'Mongolia' sobrevive gracias a la gente que nos sigue apoyando.

 

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