En la fiesta de Mecano

En la fiesta de Mecano

Las asturianas Eva Güimil y María Perera firman un cómic de homenaje al grupo madrileño que hoy llega a las librerías

AZAHARA VILLACORTAGIJÓN.

«Dos asturianas (la ilustradora gijonesa María Díaz Perera, alias La Perera, y la escritora mierense afincada en Oviedo Eva Güimil) acaban de colarse en la fiesta de Mecano en compañía de Javier Adrados, biógrafo oficial del grupo madrileño o, en palabras de la propia Güimil, «guardián de las esencias mecanísticas». Qué decimos una fiesta: un fiestón que duró más de cuarenta años, porque ¿quién no ha bailado hasta la extenuación con ese temazo? Cuatro décadas en las que el trío tuvo tiempo para acuñar un sonido tan reconocible como pegajoso.

Y lo han hecho con un libro que precisamente lleva por título 'En tu fiesta me colé. Una historia ilustrada de Mecano', que estará en las librerías hoy mismo. Una fecha que tampoco es casual, porque la editorial que les hizo el encargo (Random Cómics) quería que todos los fans del grupo repartidos a lo largo y ancho del planeta pudiesen disfrutar de este homenaje el sábado 7 a primera hora como tributo a 'El 7 de septiembre', otra de esas canciones que ya han alcanzado la categoría de clásicos.

«Fan absoluta desde siempre» y «de las que se compraba sus cintas» se declara Eva Güimil, que había escrito varias cosas sobre Ana, Nacho y José María en distintos medios. Así que la editorial -que buscaba un tono desenfadado e inimitable como el suyo- se fijó en ella para embarcarla en este proyecto, que ya ha dedicado volúmenes anteriores de la misma serie a astros de la talla de Freddie Mercury, Kurt Cobain o Michael Jackson.

Eva a los textos y La Perera a unas ilustraciones que, a decir de la primera, «son puro embeleso» se marcan un libro que, a lo largo de cuatro capítulos, desvela algunos de los secretos que rodean a las «composiciones que han marcado a todo un país», recuerda la artista gijonesa.

«Y eso, a pesar de que, cuando dices que eres fan, alguna gente te mira de soslayo, porque muchos buscan una sensación de exclusividad y no se dan cuenta de que lo verdaderamente guay es molar a millones de personas», defiende Eva Güimil, quien confiesa «adoración» por la trinidad del pop español de los ochenta, a quienes atribuye buena parte de su «formación emocional».

Para ella, el trabajo fue el de una admiradora rendida que ha recorrido «desde su rivalidad con Alaska» a los devaneos de Nacho Cano con el Dalai Lama y su particular conversión de la fiesta loca al budismo. A La Perera, en cambio, algo menos devota, le costó un poco más calcar a los hermanos Cano y a la simpar Torroja «en diferentes etapas de su carrera», un reto que resolvió con tanta profesionalidad como acostumbra.

Y, al final, claro, el resacón. «Ana vive en México y es sabido que los hermanos no se hablan desde que José anunció por su cuenta y riesgo, ante Felipe VI y la plana mayor de los medios de comunicación, que hasta allí habían llegado, que todo había sido muy bonito, pero que ya se sentía viejo. Y, claro, hubo lloros, crujir de dientes y desesperación entre los fans y alegría desbordada entre sus detractores más acérrimos», que, a esas alturas de la casete, estaban hasta el moño de lo de «Mucha niña mona, pero ninguna sola».