García Arias: «No podrán decir más que el asturiano usa palabras inventadas»

Xosé Antón González Riaño, Michael Metzeltin, Santiago García Granda y Xosé Lluis García Arias, con su libro./
Xosé Antón González Riaño, Michael Metzeltin, Santiago García Granda y Xosé Lluis García Arias, con su libro.

El profesor presentó en la Universidad de Oviedo el primer tomo de su 'Diccionariu Etimolóxicu de la Llingua Asturiana'

P. ANTÓN MARÍN ESTRADA OVIEDO.

El paraninfo de la Universidad de Oviedo acogió ayer la presentación del primer tomo del 'Diccionariu Etimolóxicu de la Llingua Asturiana' (DELLA), obra del profesor Xosé Lluis García Arias y cuya edición ha sido posible gracias a la colaboración entre la institución docente y la Academia de la Llingua. El acto fue presidido por el rector, Santiago García Granda y contó con la presencia del catedrático de Filología Románica de la Universidad de Viena Michael Metzeltin, encargado de glosar el volumen, y del actual responsable de la Academia, Xosé Antón González Riaño.

La presentación, a la que asistió numeroso público, tuvo mucho de reconocimiento a la figura de García Arias, fundador de Conceyu Bable, primer presidente de la institución lingüística y «padre de la filología asturiana», en palabras de su sucesor, González Riaño. No en vano, como destacó este en su intervención, la obra que ahora ve la luz es fruto de «la tarea investigadora de toda una vida, el trabajo de décadas de estudio» y por ello consideró que «Asturias, su lengua y su cultura, le deben mucho» al hoy profesor honorario de la Universidad de Oviedo. El rector se sumó a los elogios afirmando que representaba «un orgullo para esta institución» haber participado en la edición del 'Diccionariu Etimolóxicu', un trabajo del que destacó «su excelencia y su rigor científico». García Granda hizo votos por continuar la colaboración entre Universidad y Academia. «Es necesario que trabajemos juntos en la difusión del conocimiento del idioma asturiano, pilar que sostiene los puentes de nuestra identidad», apuntó.

El romanista Michael Metzeltin glosó la obra de su colega asturiano con un repaso histórico «al difícil camino de los diccionarios etimológicos» y se sirvió de la autoridad de San Isidoro de Sevilla para recordar que «si sabes de dónde proceden las palabras, conoces mucho mejor toda su fuerza». Respecto a la aportación del diccionario de García Arias a la filología asturiana manifestó que «es un gran aeropuerto de llegada y también de salida», que valdrá para enriquecer un campo de estudios, que en el caso hispánico «en ocasiones ha estado marcado por una mentalidad obsoleta de naturaleza imperialista».

García Arias echó la mirada atrás para recordar que «en todos estos años fue mucho lo que se avanzó en el conocimiento del asturiano, aunque aún es necesario ir más lejos, queda mucho por estudiar de nuestro léxico». Aún así, mantiene que «gracias a este trabajo nadie podrá volver a decir que el asturiano tiene palabras inventadas «porque yo eso nunca lo sentí». Su trabajo sería «un primer 'reblagu' por el que comenzar», un paso en el camino de «ese 'neñu' que todo investigador lleva dentro como si saliese a buscar estrellas nuevas en el cielo», dijo, ya que «no lo sabemos todo y el reconocimiento de los propios límites es fundamental para ahondar en la historia cultural y humana de nuestra sociedad». Concluyó parafraseando a Terencio: «Soy hombre, soy asturiano y por eso nada de lo humano me es ajeno».

 

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