García Martín: «Los libros son un pretexto para hablar de la vida»

José Luis García Martín, ayer, en La Casa del Libro. /  ALEX PIÑA
José Luis García Martín, ayer, en La Casa del Libro. / ALEX PIÑA

El escritor presenta 'Sin contemplaciones', un volumen con el que mide «la temperatura literaria de lo publicado»

MIGUEL ROJO GIJÓN.

El título del libro, 'Sin contemplaciones', «es una declaración de intenciones», reconoce el escritor y crítico literario José Luis García Martín. Porque con esa actitud es con la que se sienta a escribir sus comentarios a las obras de otros, que cada sábado aparecen en el suplemento 'Culturas', aquí, en EL COMERCIO. «Eso no quiere decir que hable mal de todos los libros», aclara. Y es que, en su opinión, son los malos libros los que hablan por sí solos, él únicamente cuenta lo que ve. Periódicamente, García Martín recoge en un volumen lo que él llama la «crónica de la actualidad literaria». Lo hace desde hace 30 años, y ayer presentaba en La Casa del Libro de Oviedo un nuevo capítulo de esta tarea vital que se ha impuesto. «Trato de medir la temperatura de lo publicado, sobre todo las cosas que más me interesan: poesía, memorias, diarios, ensayo histórico... y trato de hacerlo desde una perspectiva diferente. No son comentarios laudatorios de autores de las editoriales sobre libros de esas mismas editoriales, que son los que copan los grandes suplementos literarios. Yo conservo mi independencia», agradece García Martín. «¿Recibe quejas de los autores tras leer sus críticas?», le pregunto. «Tan solo de los más ingenuos o los más jóvenes, ellos son los que montan alguna pataleta, pero los más inteligentes no suelen mostrar el enfado. Estos suelen presionar al crítico por métodos más discretos, vetándole en concursos, por ejemplo. También reconoce haber perdido alguna amistad por sus comentarios. «Las amistades tienen que elogiarse mutuamente, pero yo me debo a los lectores, tengo que hablar claramente. Podré equivocarme, pero no engañarles», se justifica. 'Sin contemplaciones' se abre con un prólogo que es en realidad una conversación con Enrique Bueres, «que me hace hablar de todo para mostrarle al lector quién es el que habla». Y después viene un relato que no es solo crítica literaria. «Los libros son un pretexto para hablar de la vida», resume García Martín. Y así lo hace.