«Las historias de bar son mi reflejo»

Kiko Amat e Igor Paskual, en la presentación de 'Antes del huracán'. /  ARNALDO GARCÍA
Kiko Amat e Igor Paskual, en la presentación de 'Antes del huracán'. / ARNALDO GARCÍA

Kiko Amat presentó anoche junto a Igor Paskual su quinta novela 'Antes del Huracán', una obra irreverente y adictiva

GUILLERMO MAESEGIJÓN.

«Me he vuelto loco, pero la culpa es vuestra». Con esta cita de Pablo de Tarso, comienza Kiko Amat su nueva novela 'Antes del huracán' que presentó anoche en Gijón junto al músico Igor Pascual. En un acto celebrado en el bar Toma3 con la colaboración del Aula de Cultura de EL COMERCIO, Amat desgranó su quinta novela, una obra triste e hilarante que narra la historia del Curro del presente y del pasado. Un niño frágil que en los ochenta luchó por superar la demencia de su abuelo, el misterio de su padre, la obesidad de su madre, los puñetazos de su hermano, el abuso de los matones y sus fobias y tics que ya en su juventud le señalan como un niño diferente en un pueblo en la periferia de Barcelona. La historia del niño que llena su cabeza de preguntas sin respuestas y de miedos incontrolables, se fusiona con la de aquel niño que en 2017 lucha con su amigo Plácido por huir del hospital psiquiátrico donde permanece interno desde hace veinte años. «He intentado que las partes más tristes y terribles fueran explicadas con humor negro y salvaje», explicó el autor en referencia a los muchos golpes humorísticos que se extraen de las conversaciones, a veces profundas, y otras delirantes entre Curro y Plácido durante los veinte años de convivencia en el hospital.

Amat, que aseguró que en Gijón tiene a un buen número de fieles seguidores, cree que 'Antes del huracán' no es una obra nostálgica, su novela realiza una brutal radiografía de una «década violenta e implacable, porque así fue como yo la viví. Vengo de la periferia industrial de Barcelona y mi mirada es forzosamente dura. No miro atrás con melindre y ojos de Naranjito, y no me quedo con los guiños amables del pasado, no es atrayente para mí y no creo que lo sea nunca». Según su autor, la novela presentada ayer, nació del instinto pedagógico «cuestionable» de su padre, ya que su progenitor le contaba la historia de un civil que en su pueblo natal -San Baudilio de Llobregat- había tenido un brote psicótico y había intentado malherir a varias personas. «Los ecos de aquella historia siempre quedaron en mi cabeza, crecí en un mundo de historias de bar y la oralidad de aquellos que me hablaban es el fiel reflejo de mi estilo literario. No me gusta escribir sobre ideas, escribo sobre gente que busca la supervivencia», explicaba. La historia de Curro, lejos de ser una memoria o una autobiografía, sí guarda ciertas similitudes con la vida del autor, que cuenta cómo se crió en un pueblo que tenía uno de los mayores manicomios de España y cómo convivió toda su infancia con los enfermos del hospital donde trabaja su madre. «La intensidad del lugar que me crió se hizo mayor cuando me fui», contaba Amat sobre su vida en el cinturón industrial de Barcelona.

Durante la presentación, el músico Igor Paskual, colaborador de este periódico, no dudó en deshacerse en elogios hacia el escritor catalán a la hora de plasmar con «gran minuciosidad y claridad tanto la locura, como el desapego así como la sensación de no encontrar tu espacio en el mundo». Sobre el proceso de creación, Amat aseguraba que lo más duro e importante de un proceso literario es «recortar y limpiar el hilo argumental. ·s el gran secreto de un escritor. En esta novela he realizado un renovado esfuerzo para eliminar dejes y caprichos».