«Tuve a Josu Ternera delante y me dijeron que me olvidase, siempre estuvo controlado»

María de Álvaro, Fernando Rueda y Luis Rubio, en la Antigua Escuela de Comercio. / JOAQUÍN PAÑEDA
María de Álvaro, Fernando Rueda y Luis Rubio, en la Antigua Escuela de Comercio. / JOAQUÍN PAÑEDA

Mikel Ejarza, El Lobo, participa vía telefónica en la presentación en Gijón del libro en el que Fernando Rueda relata su vida como espía

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Los espías aparecen en las novelas, pero raramente en los libros de historia. Mikel Ejarza 'El Lobo' ha sido agente del servicio secreto español durante más de 45 años, los más cruciales de la historia contemporánea de nuestro país, y ha sido además protagonista directo en momentos claves de ella. Ahora, ha querido contar la suya en primera persona con la colaboración del periodista Fernando Rueda. 'Yo confieso. 45 años de espía' (Roca) es el título del libro que ayer se presentaba en un acto del Aula de Cultura de EL COMERCIO en colaboración con el Ateneo Jovellanos, en el que la jefa de edición de este periódico y coordinadora del Aula, María de Álvaro, tuvo la oportunidad de entrevistar al investigador y al propio Ejarza en una conversación telefónica en directo a la que también se sumaron con sus preguntas las voces del público que llenaba el salón de actos de la Antigua Escuela de Comercio.

«Un libro comprometido, con mucha información, humano y que a nadie deja indiferente», describió el vicepresidente del Ateneo, Luis Rubio Bardón, quien no solo aludía a sus posibles lectores, sino a muchos de los protagonistas que aparecen en él con sus nombres y apellidos. No podía ser de otra manera en una obra que como recordó De Álvaro es «puro periodismo, un perfecto ejemplo de esa famosa definición de la noticia como aquello que alguien no quiere que se publique». La responsable del Aula quiso saber cómo Rueda llegó al libro y su coautor desveló la situación actual de El Lobo. Tras 45 años de servicio ni está jubilado ni cobra pensión porque siempre «ha trabajado como agente 'negro', sin estar en nómina». Molesto se mostró por la imagen que de él se transmitió en una exitosa película. «Quería que se supiera la verdad: no fue un etarra al que convencieron para infiltrarse, fue desde el principio un infiltrado, no un traidor», reveló. Contó que le había elegido a él como colaborador «para tener el control del libro, ya que tengo muy mala relación con el CNI», y relató que cuando Ejarza mostró el original a sus superiores estos le pidieron que no se publicase.

Tras la desarticulación de la cúpula de ETA en un momento clave de la transición, por la que es recordado, El Lobo nunca dejó de trabajar y en su hoja de servicios como espía figuran episodios como el desmantelamiento del grupo terrorista Terra Lliure, el inicio de las investigaciones sobre los 'negocios' de la familia Pujol -años antes de que alguien decidiese darlos a conocer-, la entrada en política de Mario Conde o el terrorismo islámista: él vio a Atta, uno de los terroristas del 11-S, en Madrid, por poner un ejemplo. En algunos de estos casos se topó con el freno de sus superiores. Le ocurrió así con el etarra recientemente detenido Josu Ternera, como relató el propio Ejarza por teléfono. «Lo tenía delante y me dijeron: tú a lo tuyo, olvídate de él». Sobre el dirigente terrorista le preguntó María de Álvaro. «Siempre estuvo controlado. No solo él. Todos esos etarras que dicen desaparecidos están controlados todos», reveló.

Como hace en el libro, El Lobo habló claro de muchos otros asuntos. «Villarejo tiene información, pero no tanta como se dice y sabe bien que nadie puede enfrentarse al poder». También de Cataluña. «Hay intereses económicos mundiales para destruir países». Estas fueron algunas de las respuestas de un hombre que tuvo palabras de cariño para Asturias. «Más de una vez estuve en los Picos en una tienda de campaña y tal vez pronto vaya a comer un buen pescado a Tazones». El público le despidió con una cálida ovación.